Otra trampa del PP: Bajar impuestos

Un país como este tiene gastos: carreteras, servicios públicos (agua, transporte, educación, sanidad, …), administración y gestión, representantes políticos de la ciudadanía, ejército, justicia, …. Los gastos de la administración del Estado se pagan con los impuestos.

La derecha quiere bajar los impuestos para debilitar al Estado y los servicios públicos, para privatizarlos. Un estado con pocos servicios públicos, como EEUU, tiene a la mayoría de su población desamparada. Allí, como no hay Seguridad Social, cuando alguien enferma o no va al hospital, porque no lo puede pagar, o pide un préstamo y, en muchos casos, quiebra.

Lo de que el dinero debe estar en los bolsillos de los ciudadanos, sólo beneficia a los más ricos, los que no necesitan pensión ni servicios públicos. Aunque cuando quiebran los bancos, por sus propios excesos, los salvan con dinero público. Ahí se ve la trampa de la derecha.

La derecha no gobierna: subcontrata. En vez de gestionarlos, privatiza los servicios públicos, que los encarece muchísimo, porque es uno de los grandes negocios de la corrupción. La Comunidad de Madrid baja los impuestos y aumenta su deuda (el mayor negocio de los bancos), al final esa deuda tendremos que pagarla entre todos

Los impuestos hay que reformarlos para que, como dice la Constitución, sean progresivos (paguen más los que más tienen), porque aquí, como en los países bananeros, los ricos y las grandes empresas son los que menos pagan. En torno al 84% de la recaudación de Hacienda procede de las familias; el 16% restante es de pequeñas y medianas empresas y autónomos y muy poco de las grandes corporaciones (banca incluida) y grandes fortunas.

Disfrutamos de un sistema impositivo radicalmente injusto, pero Sánchez ha dicho que no es el momento de mejorarlo.

Armas para la Paz. La gran falacia

En el neoliberalismo, la guerra se dice “Defensa”, la dictadura de los mercados “Democracia”, las fuerzas represivas “Seguridad” y se utiliza el dicho romano “si quieres la paz, prepara la guerra” para demostrar que XX siglos no son nada y que hay que defender el Imperio. Como cantaba El Cabrero “Se murió Miguel Hernández/ también mataron a Lorca/ el que manda es el que manda/ lo mismo entonces que ahora”. Sabiduría popular en el cante Jondo.

Desde que Pedro Sánchez se abrazó con Felipe González, supimos que algo malo pasaría y así vamos raudos hacia la derecha, como manda el Amigo Americano.

La tremenda campaña de intoxicación mediática, que aprovecha el conflicto de Ucrania para crear inseguridad y miedo en la población española, estará aumentando el alto número de personas con problemas mentales (ansiedad, depresión, etc.). Se va iendo la pandemia pero el capital necesita acojonar para seguir maltratándonos. Lo explicó Naomi Kein en “La estrategia del Shock”. No se mejorará la sanidad porque el Imperio nos prefiere enfermos.

Las leyes mordaza, que puso el gobierno de Rajoy, ahí siguen porque el PSOE necesita evitar la disidencia. Amenazar las protestas contra las políticas que perjudican a la mayoría de la población española, como la subida del presupuesto militar, que irá acompañado de recortes en los presupuestos  sociales, y no se derogarán, al menos, hasta que pase la Cumbre de la OTAN de finales de junio, que es la institución global más represiva, que no respeta la legislación internacional, pero que es el mejor agente comercial de venta de armamento, al servicio, sobre todo, del complejo industrial-armamentístico norteamericano, porque da “consejos que no se pueden rechazar”, a los estados que se dicen soberanos, sobre cómo tienen que “invertir” en defensa, porque vienen tiempos difíciles y ya sabemos, los libios mejor que nosotros, como se las gasta la OTAN.

La facción PSOE del gobierno ha cogido la bandera de la reconquista, con la Sra. Robles a la cabeza, porque no quieren que la derechona les tome por cobardicas. Por si quedaban dudas, el PSOE hará lo que pueda, junto a ellos, para impedir que se juzguen los crímenes del franquismo.

Y si de paso se abre alguna puerta giratoria, mejor.

BULO: YA ESTAMOS MUY CERCA DE LA PAZ

Por Sandalio

Las últimas y sorprendentes noticias que nos llegan de Norteamérica y de Bruselas  nos confirman nuestros deseos más íntimos, esos que no siempre estamos dispuestos a expresar: estamos ya muy cerca de la Paz.

La iniciativa parece ser que ha partido del presidente de EEUU que esta misma mañana ha declarado en una extraordinaria rueda de prensa que está dispuesto a negociar con el camarada Putin la retirada de las fuerzas de la OTAN de los países limítrofes con Rusia.

“El motivo –ha declarado-, no es un cambio de estrategia ante la ineficacia del acoso militar fronterizo al país enemigo; sino los problemas de conciencia que tengo los domingos para comulgar ante las horrorosas imágenes de sufrimiento de los pobres ucranianos cuando me golpeo el pecho y repito obsesivamente “mea culpa, mea culpa mea máxima culpa…”

Pero también Stoltenberg y los máximos dirigentes de la OTAN se han solidarizado con los escrúpulos psicológicos de su presidente declarando que ya han “colocado” suficientes armas de las empresas que patrocinan y están dispuestos a buscar nuevos mercados que no sean ni blancos ni cristianos.

Por último, un José Borrell emocionado y una Ursula von der Leyen radiante han aplaudido estas declaraciones y están dispuestos a dar un giro estratégico a la intervención de la Comunidad Europea en países extranjeros, renunciando al expolio y la recolonización para iniciar una nueva era de cooperación solidaria.

Juzguen ustedes mismos si no estamos razonablemente sorprendidos, y hasta diría que emocionados, ante la nueva perspectiva que se abre: Una etapa global de cooperación solidaria y PAZ UNIVERSAL.

(PD para críticos reticentes: ¿Es que sólo nos vamos a creer las malas noticias?)

Borrell nos pide que paguemos sus platos rotos

Me gustaría recordar, ya que muchos periodistas han perdido hasta la memoria, que hasta hace 8 años Ucrania formaba parte de Rusia. Era una región con unos índices de corrupción bastante elevados y unos índices democráticos muy bajos, como la mayor parte del planeta. En torno a 2014 Estados Unidos y Alemania, en busca de sus cereales y otros recursos y de debilitar la economía rusa, financian y participan en una operación llamada “Revolución Naranja” (el color de Ciudadanos) y consiguen su independencia.

Esta operación forma parte del plan de EEUU de acosar a Rusia (el país más grande del mundo) e ir debilitando su influencia económica, ya que el liderazgo universal que trató de ostentar EEUU tras la caída del muro de Berlín, se tambalea por la aparición de otras dos potencias en la lucha por el dominio de los mercados: Rusia y, sobre todo, China. India tampoco está muy lejos de esas potencias.

La Unión Europea, mientras tanto, funciona como un clan al margen de la Democracia, para que las grandes corporaciones puedan emplearla como herramienta para imponer sus intereses sobre los estados. Así cuando las eléctricas imponen unos precios abusivos, la UE impide cambiar el sistema que obliga a comprar todas las energías al precio de la más cara.

En un mundo en el que ya no hay comunismo, sino que casi todos los países funcionan dentro del sistema capitalista y en el que las guerras importantes son económicas, la OTAN está buscando su función. Hace bastantes años que Nicolás Sarkozy, a la sazón Presidente de Francia, la dio por muerta. Pero, como todo el que busca trabajo, la antes Alianza Atlántica está buscando una nueva función y participa en el acoso a Rusia, incumpliendo los pactos Ruso-Estadounidenses de la disolución de la URSS, que decían que la OTAN no se extendería hacia el Este. Ya ocupa varias antiguas repúblicas soviéticas y ahora el Presidente de Ucrania pide su incorporación a la UE, sabiendo que para ello es indispensable entrar en la OTAN.

En este contexto se produce la invasión rusa de Ucrania, como resultado de un conflicto provocado y mantenido por USA, la OTAN, Gran Bretaña y la UE, con la ayuda con armamento y dinero al gobierno del país invadido. Las industrias armamentísticas y energéticas suben en la bolsa.

Ese conflicto, que es una lucha por el dominio de los mercados, está ya causando graves perjuicios económicos a los europeos porque el boicot a los productos rusos produce inflación. Y el Sr. Borrell, con un enorme cinismo (y quizás perspectivas ocultas), nos explica que vienen tiempos malos y necesita nuestro apoyo, es decir, que paguemos los platos que vayan destrozando las potencias que participan directa o indirectamente en el conflicto. Que nos portemos todos como pobres energéticos y aguantemos el frío, para disminuir los ingresos de Rusia. Seguramente que en las oficinas de la UE en Bruselas apagan la calefacción.

Ya lo estamos haciendo, con el envío de armas a Ucrania para alargar el conflicto y que la intoxicación mediática consolide el shock neoliberal (modalidad “peligro de guerra”) que nos impida reaccionar razonablemente, que paguemos los gastos de los refugiados que causa el conflicto y que aumente el gasto militar y se recorte el gasto social, que es uno de los grandes objetivos del sistema político-económico imperante.

500 millones de euros más en armamento es la última oferta de Borrell y la ministra de guerra de España también ofrece su colaboración material. La sanidad, los cuidados y la educación tendrán que esperar. La UE apretará las clavijas al gasto social para paliar el despilfarro armamentístico.

Nos mean y dicen que llueve.