Políticas

Según el Barómetro de junio 2010 del Real Instituto Elcano,  el 41% de los españoles opina que deberían retirarse totalmente las tropas españolas de Afganistán, el 46% que debería reducirse el presupuesto de Defensa y Fuerzas Armadas y el 64% que debería aumentarse el de Educación.

Nada de esto está en la agenda actual del gobierno. Las medidas que va tomando son las que dictan el FMI (que los españoles valoran en este barómetro con un 4′6 sobre 10), el G20 (4′5), El Banco Central Europeo (4′8) y el Banco de España (5′1).
El R.I. Elcano es un lobby financiado por Repsol, Telefónica y otras empresas multinacionales para presionar al gobierno y a la opinión pública en apoyo de sus intereses.

Con estos datos se puede ver que los programas políticos del Gobierno, el PSOE, el PP, el PNV y CiU son más dependientes de las decisiones de unas instituciones económicas cada vez más desprestigiadas por su vinculación a las mafias financieras que a las opiniones de los españoles.

Si las políticas las dictan organismos generalmente extranjeros y no democráticos ¿Para qué votamos?

Terrorismo contra la paz o no todo es lo que parece

El pasado día 12 (cuatro días después de la toma de posesión del nuevo presidente colombiano) un coche bomba explotó en Bogotá y causó 11 heridos. Ayer, dos semanas antes de que las tropas de EEUU abandonen las operaciones de combate y se retiren a sus cuarteles, un terrorista suicida causó al menos 57 muertos y más de 120 heridos.

El nuevo presidente colombiano tiene entre sus objetivos prioritarios negociar la paz con las FARC y el atentado de Irak complica la retirada de tropas prevista por la presidencia de EEUU. Ambos casos van contra los planes de paz.

¿Quién gana más con estas guerras? No es cierto que en la guerra pierdan todos. Unos pocos se forran siempre. La poderosa industria del armamento y suministros bélicos y las emergentes industrias de seguridad (como llaman ahora a los ejércitos privados) tendrían que cerrar si se acabaran los conflictos armados.

Atentados como estos los puede hacer cualquiera (el terrorismo es barato) pero unos están más interesados que otros en que los conflictos bélicos no terminen. En muchas ocasiones, unos quieren atentar y otros les dan facilidades para hacerlo. No siempre son los terroristas los más culpables.

Terrorismo

Israel continúa con sus acciones terroristas. La frecuencia con que bombardea a la población civil en la franja de Gaza, y la complicidad, hacen que los medios no le concedan demasiada importancia, parece que lo consideran una catástrofe natural.

Ayer provocó un conflicto bélico con Líbano, con el resultado de varios muertos.
Parece claro que la estabilidad política interna de este país no es posible sin el estado permanente de guerra de bajo perfil que promueven los partidos ultraderechistas que forman el gobierno.

Provocar un estado de guerra permanente y decir que se sienten víctimas de todo el mundo ha sido siempre la estrategia de sus gobiernos. En un país con armas nucleares esto supone un peligro para todo el mundo. El estado israelí se ha convertido en un cáncer mundial. Ni EEUU ni la ONU que pueden solucionar este problema parecen capaces de ello. Los banqueros judíos de Nueva York apoyan esta situación.

La ONU continúa con su inoperancia ya que, responsable de la paz en la frontera del Líbano, no ha hecho nada por evitarlo y, hasta el momento, ni siquiera lo ha condenado. Lo mismo que España que tiene allí sus tropas bajo el mandato de la ONU. Poco podemos esperar de este organismo mientras no se reforme su estructura para que deje de ser una herramienta en manos de unas pocas potencias y adquiera la legitimidad de ser un organismo democrático.

Ruedas de molino

El gobierno de Zapatero espera conseguir más empleos facilitando el despido. Dice creer que “flexibilizando el mercado laboral” los empresarios contratarán con más facilidad. Este es uno de los principios (falsos) del neoliberalismo, también llamado capitalismo salvaje. Por eso lo predican los empresarios, el FMI, los bancos centrales y las mafias financieras en general. El gobierno Zapatero actúa siguiendo sus instrucciones y algunos portavoces de su partido, como tampoco se lo creen, dan explicaciones inenteligibles y patéticas.

Es evidente que abaratando el despido mejoran los beneficios, pero esto no redunda en mayor empleo porque parte de los beneficios suelen ir a paraísos fiscales y no va a crecer el empleo si no aumenta el consumo. Pero el consumo no puede aumentar porque parte de quienes consumen se van al paro y otros, en situación de despido barato, pierden seguridad económica: la pescadilla que se muerde la cola. Para llegar a estas conclusiones no hace falta estudiar economía, pero incluso algunos Nobel de economía lo han explicado muy claro.

Mientras tanto, el PP, con la corrupción hasta el cuello, hace el sermón del párroco: “haced lo que yo digo, pero no digais lo que yo hago” exigiendo al gobierno central lo que no hacen las CCAA que administra; y los de siempre pagando la crisis y comulgando con ruedas de molino.

Y lo que es peor: con la actual ley electoral siempre ganan los mismos, sean unos u otros. El PSOE se hace ahora el harakiri (Zapatero obtendrá algún cargo en las mafias financieras) y le pasa el gobierno al PP para que lo tenga una temporada. Los demás, a seguir comulgando mientras ellos se van cargando lo que queda del Estado del bienestar.

Izquierda

No es la primera vez que Javier Cercas, desde el suplemento dominical de El País, novela “el agotamiento general del discurso de la izquierda”. En el del último domingo continua con su rollo.

El argumento de ahora es que el discurso de la izquierda lo construyeron pensadores de derechas y cita como ejemplo a Dionisio Ridruejo, Javier Pradera y Manuel Sacristán. También explica que mucha gente de izquierda se ha pasado a la derecha y que no encuentra ejemplos de lo contrario. Desde luego, estos son argumentos de novelista (seguramente inspirados en “El crepúsculo de las ideologías” o en el más reciente “El final de la historia”), desde el supuesto de que el artista puede dar su versión de la realidad todo lo subjetiva que le venga en gana.

Cuando el novelista se disfraza de cronista o historiador, cosa que puede hacer con su imaginación creadora, debería ser consciente de que se está disfrazando y si además fuera un poco sincero, (¿los novelistas pueden ser sinceros?) podría mostrar, con toda la sutileza estética de la que pudiera disponer, que está jugando a los disfraces.

Quizá la cosa sea más sencilla y esto sea simplemente el peaje que tiene que pagar a la empresa que le cobija para seguir viviendo de ella. Por si las dudas, le ofrezco otro argumento. Él sabe que los medios de comunicación manipulan más por lo que ocultan que por lo que muestran y su empresa, como muchas otras, se esmera en ocultar todo discurso que venga de la izquierda para poder publicitar que la izquierda ha desaparecido.

Recortes

Los empresarios de quejan de que los recortes de la inversión pública van a retrasar la recuperación económica.

Esto ya se sabía. Importantes economistas no neoliberales lo avisaron y además es de cajón: si no se reduce el paro, no aumenta el consumo. Pero las mafias financieras y sus lacayos que dirigen la política económica de la UE (Almunia y Cía) han exigido esos recortes y los han aplaudido, lo mismo que el PP, CiU, PNV, etc. Sólo Izquierda Unida se ha opuesto.

Parece que muchos pequeños y medianos empresarios no se dan cuenta de que sus intereses  y los de las mafias financieras cada vez coinciden menos (en el libre mercado el pez grande se come al chico); pues bien, en este sistema democrático de mercado, tienen una opción: votar a IU.

Diccionario capitalista: Refundar

En El País de hoy aparece una foto de Aznar y Rajoy, sentados de manera informal, en el jardincito de FAES donde han participado en un acto de la fundación. Aznar, según El País, dijo: “Necesitamos reducir el déficit estructural en España y, para ello, hay que tomar decisiones muy difíciles, refundar el Estado de bienestar, así como redefinir los servicios públicos y los mecanismos de financiación de los mismos”.

El tal Aznar desde que da charlas en idiomas extraños (incluso gestuales) está perdiendo el uso común de la lengua  castellana y, quizá por eso, tiende a usar el argot de las mafias financieras. Así donde dice “redefinir los servicios públicos y los mecanismos de financiación …”, lo que quiere decir es privatizar y donde dice “refundir el Estado del bienestar”, suprimir o arrancar de cuajo.

Esto es lo que está haciendo Esperanza Destroyer Aguirre en su feudo Comunidad de Madrid y, si nos fijamos en la foto, podremos ver su espectro levitando sobre la mesa con esa mueca tan suya de sonrisa perpetua. A nosotros puede que nos cueste verla pero ellos la ven con claridad porque llevan un tiempo que no se la pueden quitar de encima.
Lo más jodido es que a nosotros nos pasa lo mismo .

La roja

No me gusta el futbol, me parece un deporte aburrido. En la adolescencia fuí a un partido y la violencia de las gradas me expulsó para siempre.

Me gusta la información y, aunque no sea la mejor, veo los telediarios de TVE1. Ahora no puedo. Los interrumpen continuamente con conexiones vacías sobre el mundial. No soporto esta falta de respeto para la audiencia en una televisión pública.

La televisión está futbolizada, los periódicos, la radio (los “periodistas” deportivos ya no dicen palabras, gritan onomatopeyas, nos tratan como animales), las calles, la monarquía (esto lo entiendo), la política (Sebastián diciendo que si la roja gana el mundial habrá que revisar al alza las previsiones económicas), todo está futbolizado.

La crisis, la corrupción y los fracasos del gobierno han pasado a un segundo término. Con futbol y cerveza los males son menos. Creí que esto sólo podría pasar con Franco, pero ahora estamos igual y no sólo por la fuerza del mercado, los políticos y los medios empujan como el que más. Todo para convertir al ciudadano en forofo. La democracia en espectáculo.

Si gana la roja, nadie me va a convencer de que ha ganado España.

Política

Las declaraciones de Esperanza Aguirre diciendo que la huelga del metro es política nos devuelven al discurso del franquismo. Política es un término maldito y un arma para acusar a los que no opinen como nosotros. Vuelve la derechona.

La estrategia de la Sra. Aguirre es evidente, deteriorar los servicios públicos para acusarlos de ineficaces y privatizarlos, o sea, entregar los bienes públicos a los ricos. Lo está haciendo con la educación (desmanteló la red pública de formación del profesorado y estrangula económicamente a las universidades públicas); está deteriorando la sanidad pública, si tenemos una enfermedad importante más nos vale ir a Cataluña donde están los hospitales punteros; quiere privatizar el Canal de Isabel II que nos da una de las mejores aguas de España y es una empresa eficiente y ahora carga contra el metro, quizá también para joder a Gallardón.

La perla de hoy es que está dispuesta a negociar pero no a ceder, nunca ha alardeado de una gran cultura, ni aún cuando fue ministra de tal cosa, pero sería interesante conocer que entiende por “negociar”. Para empezar puso unos servicios mínimos del 50% , los podía haber puesto del 100% y nos habríamos ahorrado el problema.
Que no esté de acuerdo, como su partido, con las medidas del recorte de salario a los funcionarios y se las imponga además a los empleados del metro que no lo son es la muestra de lo que la derechona quiere sacar de la crisis: deterioro de lo público y ventajas para la patronal y los mercados. No va a ahorrar en los cientos de asesores de su gobierno nombrados a dedo para fortalecer su posición dentro de su propio partido, ni restablecerá los impuestos sobre patrimonio que quitó a los ricos.

Entiendo su postura, aunque creo que es una desgracia para el país, pero me resulta imposible entender a los que ni son ricos, ni participan de su banquete y la votan.

Saramago

“Hoy que José no está, a mi me falta todo, me han arrancado un trozo de vida, un amigo que nunca se ha rendido, que siempre se ha mantenido íntegro y de pie en medio de la batalla.” Dario Fo.
A mi me pasa lo mismo.