País de mierda si el amor es delito

Un hombre está a disposición de la justicia -¡qué peligro!- por ayudar a morir sin dolor a su mujer con esclerosis múltiple desde hace 30 años. Durante 30 años la ha cuidado y, cuando ella ya no ha podido soportar más el dolor y la dependencia, la ha acompañado y ha hecho menos dolorosa su muerte a petición suya.

Una amiga con una enfermedad ósea, tuvo que comprar tres noches de hotel para suicidarse, sin decírselo a su marido para no implicarle. No hay derecho a que, en un país supuestamente civilizado, una persona tenga que morir en soledad por miedo a la Ley, ¡mierda de Ley!

El bipartidismo PSOE-PP de esta mierda de democracia no ha sido capaz de permitir a sus ciudadanos el derecho a elegir cuando se quieren ir, ni siquiera a una muerte digna.

El cristianismo celebra el amor a un dios que no existe y condena el amor al prójimo, como ocurre en este caso o en el de personas del mismo sexo y los políticos del nacionalcatolicismo no se atreven a despenalizar la eutanasia por miedo a perder votos.

Treinta años después de la muerte del dictador, Rodríguez Zapatero tenía la ley preparada pero no se atrevió a sacarla. Cuarenta años después, Pedro Sánchez “no ha tenido tiempo” para proponer una ley de “media mierda”, como la de Memoria histórica de Zapatero.

Hace años, el Dr. Montes -otra víctima de la corrupción y de Esperanza Aguirre- dijo que ayudar a morir era un acto de amor. Si un ciudadano no tiene derecho a decidir sobre su muerte, porque el Estado se lo impide, no es un ciudadano es un siervo. La eutanasia tiene que ser un derecho humano básico.

Otra verdad desagradable más: El teatrillo de la farsa democrática en el que los liberales nos tratan como menores de edad para convencernos de que somos personas libres, pero ni siquiera podemos amar o morir como queremos, a pesar de que eso no afecta al Dios Mercado.

En el siglo XXI el 80% de los españoles estamos a favor de la eutanasia y el régimen del 78 no nos la concede. ¡Inverosimil! Pero vergonzósamente cierto.

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