La causa de la pobreza no es natural, es política

Hace dos días El País nos sorprendía con un artículo de propaganda de la Caixa como si fuera información.

El banco celebraba diez años de un programa de caridad con el que ayuda a niños y jóvenes en riesgo de exclusión social. Con tal motivo sus organizadores vienen a decir que la pobreza se hereda, que es como una catástrofe natural y que, por supuesto, ellos no tienen ninguna culpa, más bien son benefactores.

La pobreza se heredaba en la Edad Media, en las monarquías absolutistas, en la sociedad de castas. En la democracia debería haber igualdad de oportunidades para evitarlo. Que esto no ocurra es una prueba más de que gobiernan las oligarquías financieras. Esto lo explicaba ayer perfectamente un artículo en Público.es.

Otra prueba de la escasa credibilidad de esta democracia es que los tribunales consientan que los medios informativos vulneren la Ley vendiendo publicidad como si fuera información.

Es evidente que la pobreza y la desigualdad son producto de las políticas económicas y sociales que imponen las mafias financieras y bancarias, cuando promueven bajadas de salarios a los trabajadores mientras sus responsables se suben los sueldos.

La reforma laboral del gobierno de Rajoy ha aumentado la pobreza y la precariedad laboral hasta el punto que tener un trabajo ya no evita el peligro de exclusión social. Además las clases medias y bajas pagan más impuestos que la banca y el mundo financiero y el sistema tributario cada vez es más regresivo. Por eso los bancos tienen beneficios y los trabajadores cada vez ganan menos.

El discurso neoliberal, de que el que es pobre es porque quiere, va contra las estadísticas, pero El País nos sigue machacando con él porque es el que imponen sus mayores accionistas: fondos de inversión y bancos. Por eso vende propaganda en vez de información.