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Bajo el cielo de Gaza

Uno de los mayores valores del Arte es su capacidad para explicar la realidad. Hay muchos dramas humanos difíciles de entender y alivia conseguir entenderlos aunque sean inaceptables. Entender los problemas es el primer paso para resolverlos.

El genocidio de Gaza es uno de ellos y aún hay gente que no lo entiende. Un gravísimo problema, que tiene ya 75 años y que va a peor porque se siguen asesinando palestinos. Ya pasan de 30 mil los de la presente refriega.

“Bajo el cielo de Gaza”, es una obra de teatro escrita por Luis Matilla hace 10 años y, como muchas de sus más de 50 obras, se basa en hechos reales que aparecieron en los periódicos.

Un judío en Gaza trata de hacer teatro con adolescentes palestinos para procurar paliar los problemas mentales que les causa la tragedia. Una joven norteamericana se une al grupo para ayudarle en esta humanitaria labor.

Mientras preparan una representación de “Rebelión en la granja”, la realidad no deja de irrumpir en el teatro, y así vamos conociendo la problemática de estos chicos.

En la obra, el poder israelí acusa a algunos chicos de provocar disturbios. Lo que contaron los periódicos es que los extremistas árabes no toleraron que ese pequeño grupo fuera mixto, que estuviera formado por chicos y chicas. El profesor judío fue asesinado.

Por aquellos tiempos, cuando la construcción del muro, (por cierto, el de Berlín fue muy criticado, pero del sionista nadie se queja) también contó la prensa el asesinato de una chica norteamericana por una pala excavadora cuando trataba de impedir el derribo de unas viviendas palestinas.

Como es buen teatro, no se cargan las tintas en el drama. Luis Matilla, vivió en la dictadura con el Tábano, Juan Margallo, Moncho Alpuente, y muchos otros, que para hablar de temas importantes no hace falta dramatizar. El público lo entiende perfectamente. Aquí tampoco faltan las canciones y todo esto te ayuda a comprender el problema.

«Bajo el cielo de Gaza» es teatro necesario, pero como manda el Mercado, esta obra no la veremos en los escenarios. Afortunadamente, en 2014 ganó el premio ASSITEJ España y es fácil encontrarla en librerías.

Julian Assange mártir por la libertad de información

Publicó los documentos secretos que hablaban de los crímenes de los norteamericanos en las invasiones de Iraq y Afganistán, entre otros episodios que los grandes poderes quieren ocultar.

Por ello estuvo asilado unos años en la embajada de Ecuador en Londres, mientras era acusado de delitos falsos. El cambio de gobierno en Ecuador lo entregó a la “justicia” británica y esta puede entregarlo ahora a la injusticia norteamericana.

USA, el paraíso de las libertades (económicas, es decir, las de los ricos), no puede soportar que la verdad desnude su propaganda. Por algo no reconoce las leyes internacionales ni la Corte Penal Internacional y no podrá ser juzgado por su complicidad en el genocidio de Gaza, mientras se dedica a penalizar a todos los países que no le gustan, muchas veces con la complicidad de su colonia la Unión Europea.

Sus bloqueos económicos a Cuba, para evitar experiencias que no le convienen, y a Venezuela, cuando dejó de entregarles su petróleo, además de los numerosos golpes de estado militares en Latinoamérica (Chile, Bolivia, etc.) muestran su ejemplaridad democrática.

Los grandes medios no hablan de este ataque a la libertad de información, porque saben a quién tienen que obedecer. El mayor accionista de El País es un fondo norteamericano, del Washington Post el dueño de Amazón, del New York Times Carlos Slim millonario mexicano (amigo de Felipe González), que también tiene acciones en El País … Su misión es convencernos de que vivimos en un país libre, cuando los que son libres son los Grandes Capitales y sus dueños.

Otros, nos cuentan el gran deterioro del periodista por tanto aislamiento y la posibilidad de que no sobreviva o cómo se castiga con grandes penas por “delitos políticos” al periodismo que da información veraz y de gran interés para el público.

Y en España seguimos a la sombra de las leyes MORDAZA, mientras, esos grandes poderes, nos catalogan de democracia plena.

23 años de cárcel por publicar información veraz

Y estamos hablando de España.

Una jueza de Madrid somete a juicio a Carlos Sosa, director de Canarias Ahora, y varios periodistas del mismo. Les acusa desde la cárcel el juez corrupto Salvador Alba, en prisión por fabricar pruebas contra la exdiputada de Podemos Victoria Rosell, pareja de Sosa. Entre otros implicados en este asunto, se encuentra José Manuel Soria, exministro de José Mª Aznar.

Todo esto lo explica con detalle Ignacio Escolar, director de elDiario.es al que está asociado Canarias Ahora.

El juez encarcelado acusa a los periodistas por delitos de odio, de acoso y revelación de secretos y la información del diario canario es veraz y relevante.

Carlos Sosa también había destapado escándalos de José Manuel Soria.

Victoria Rosell tuvo que dimitir como diputada de Podemos y la investigación contra ella fue archivada.

La prensa española no anda sobrada de verdad, pero la justicia parece que no apoya.

Ya sabemos que en España no hay lawfare (en castizo guerra jurídica), pero esto huele que apesta a lawfare y corporativismo judicial.

Algo huele a podrido en la justicia española.

+ Unión Europea igual a – Democracia

La Unión Europea (UE) tiene un nivel de democracia inferior a la mayor parte de sus componentes. Si en vez de una «unión» fuera un país, no podría ingresar en la UE. ¿Para qué se creó? Para sacar la economía de la discusión sobre las necesidades de la mayoría. Para facilitar que las grandes corporaciones dirijan la Política.

¿Cómo se puede aceptar que los Presupuestos Generales del Estado tengan que aprobarse en Bruselas antes de debatirse en el Congreso, que es la representación del pueblo? Porque de esta forma, nuestras necesidades se subordinan a los intereses que imponen en la UE las grandes corporaciones. Si los españoles no podemos elegir nuestro propio presupuesto ¿cómo se puede hablar de Democracia?

Gobierno y PP están negociando en Bruselas la renovación del Poder Judicial con la “mediación” del Comisario Europeo de Justicia, que también es del PP. No parece la persona adecuada para mediar cuando el conflicto está promovido por el PP. Por si fuera poco, este comisario propone lo mismo que el PP de aquí: que el Poder Judicial sea elegido por los jueces, al margen del Congreso. Esto también es menos Democracia, se llama corporativismo y tal como está la Justicia en este país: tres asociaciones de jueces de derechas y una progresista, parece claro que exigen un poder judicial de derechas.

Tienen sus razones, lo necesitan, porque con el nivel de corrupción del PP español no podría sobrevivir con una Justicia justa. Entonces ¿Qué teatro es este de Bruselas?

El Neoliberalismo o capitalismo salvaje, en el que la corrupción es «intrínseca al sistema» (Esperanza Aguirre, dixit), consiste en enriquecer a los ricos aumentando el número de pobres. Esto no es compatible con la Democracia, para lograrlo crearon la UE y el Banco Central Europeo que sigue con los tipos de interés altos para que los bancos consigan beneficios de record y las familias con hipotecas vayan cayendo en el pozo, cada vez más grande, de las personas en “riesgo de exclusión”, que es como se llama finamente a los que no tienen derecho a techo y comida.

Tomás Moro escribió en 1516: “En donde la propiedad sea un derecho individual, donde todas las cosas se midan por el dinero, ahí no podrá reinar nunca la justicia y la prosperidad social”

Y que no nos digan que no aprendemos, las decisiones importantes las toman los que están por encima del sistema político, los que mandan en Davos.

La realidad y lo «Real»

En Madrid hay algunos sitios con muy buenas vistas. Uno de ellos es la plaza situada entre la Catedral y el Palacio Real. Ambas instituciones han dirigido la gobernanza de España desde finales de la Edad Media y por eso, en muchas ciudades, el Ayuntamiento y la iglesia están en la plaza principal y en la torre de la iglesia, bien visible, las campanas que marcaban la jornada en la cultura agrícola y el reloj que marca las horas en la industrial y financiera.

Recientemente, esta íntima relación Iglesia-Estado se ha reforzado en Madrid con la Galería de las colecciones Reales (Reales con mayúscula porque se refiere al Rey, aunque pocas instituciones serán menos reales que la Monarquía) ya que este modernísimo y multipremiado edificio une físicamente las dos símbolos del poder.

Tiene mejores vistas al exterior que al interior, porque su contenido es lujoso y decorativo pero con poco Arte. Los grandes artistas están en El Prado, en El Reina Sofía, incluso en El Thyssen, aquí predominan los tapices (“El carro de heno” de el Bosco, está en versión tapiz, por ejemplo), de pintores importantes, como Velázquez, hay un caballo. En El Prado, los caballos velazqueños van con jinete, aquí está sólo el animal. Hay carrozas, corazas, relojes antiguos, vajillas, instrumentos musicales, fotos antiguas de las familias reales … “artes decorativas”.

Es un museo de mucho caminar. Para cambiar de planta, largas rampas inclinadas con algunas diapositivas (sin título ni explicación) en los descansillos y un vídeo a la entrada de cada planta, que se agradece por los asientos, el contenido ya es otra cosa, por ejemplo, los palacios que construyó cada rey.

El contenido de los videos y de los letreros de las plantas o se escribieron durante el franquismo o lo han hecho gente afín y todo el contenido del museo es propaganda de la Monarquía. Nos habrá costado una pasta y en lo único que se parece a El Prado es en el precio de las entradas.

GAZA ¿Guerra, masacre o genocidio?

Los medios españoles, hasta los más progres, adoptan terminologías procedentes de EEUU. No se puede entender de otra manera que a estas alturas, los más de 20.000 asesinatos indiscriminados de Gaza, con un alto porcentaje de menores, sigan nombrándose “Guerra contra Hamas”. 

El diario El Salto, titula No digas “guerra contra Hamas”, di “masacre”: el libro de estilo de El Salto para informar sobre Palestina. Y resalta: Las palabras aportan marco, contexto, otorgan o quitan legitimidad y muestran el posicionamiento del medio.

Leyendo los medios españoles se tiene la sensación demasiadas veces de que los periodistas miran más hacia EEUU que hacia nuestra propia realidad. ¿Por qué siguen utilizando la expresión de Netanyahu cuando muchos españoles sabemos que lo que busca es hacer desaparecer a todos los palestinos de su territorio?

¿Qué pretenden los medios información o propaganda?

Calviño subió al cielo

Cuadruplicar su sueldo de ministra quizá se pueda llamar así. Méritos no le han faltado. Su papel en el gobierno de Sánchez era garantizar las políticas económicas de la UE, es decir, los intereses de las grandes corporaciones, vino de allí para eso.

De Guindos (ministro con Rajoy) lo había conseguido antes, con una gran proeza: salvar a la banca española de la crisis anterior con una operación que aseguró que no nos iba a costar nada. Pagamos más de 60.000 millones y a él le premiaron con la vicepresidencia del Banco Central de la Unión Europea, y allí está ¡tan pancho!. Parece que nadie le ha recriminado nada. Aquí sigue aumentando la desigualdad económica (la que no menciona el PP, que sólo condena la legal mientras controla la Justicia).

Hemos visto a Borrell promocionando la venta de armas con el pretexto de Ucrania. En nuestros presupuestos generales para 2023, el Seguridad Social crece el 13%; el de derechos sociales 17,4%; las clases pasivas 14%; cultura el 16%, Defensa 26,3%.

Calviño, a última hora, seguía haciendo méritos tratando de adelgazar las prestaciones a los parados, tal como exigen los empresarios que, desde la Revolución Industrial en el siglo XIX, los prefieren indefensos para que tengan que aceptar cualquier cosa.

Es curioso que lo que llaman «gobierno progresista», tenga en los ministerios de más responsabilidad a personas que harían la misma labor en un gobierno del PP. Da la impresión que la etiqueta de “progresista” es un escudo del que se vale el PSOE para callar a la izquierda.

En la Unión Europea se pagan sueldos más parecidos a los de los banqueros y altos cargos de las grandes corporaciones, mientras se imponen políticas que tienden a bajar los salarios. Así se entienden las aspiraciones de muchos y muchas que llegan al gobierno para hacer méritos que les lleven a Bruselas. Todo esto lo pagamos los europeos.

Entre esto y el deterioro del Sistema Educativo, se puede entender que parte de la juventud actual se vaya a la ultraderecha. Ken Loach, que a su edad ya no se corta, en la presentación de su última película “El viejo roble”, ha dicho que se necesitan líderes de ultraizquierda que propongan un sistema más justo.

“El viejo roble”, otra peli necesaria

Como “Yo, Daniel Blake” y “Sorry We Missed You”, “El viejo roble” transcurre en una población del noreste, la zona minera que va cerrando sus minas y va dejando a la gente sin trabajo y sin dinero. Ya sólo queda un pub, el que da nombre a la película, que antes daba bodas y bautizos y ahora ya solo cerveza.

A ese lugar llegan refugiados de la guerra de Siria y algunos asiduos al pub (ya sabemos quién) no le gustan los emigrantes y quieren convocar acciones contra ellos, pero ya no quedan sitios donde reunirse, todos han cerrado. La parte del restaurante del pub, que ya no se usa, puede ser un lugar para sus propósitos, pero su dueño se niega, conoce a esos personajes.

Y en ese lugar abandonado, ambientado con fotos de los buenos tiempos, está la solución. Una emigrante la ve: una de esas fotos tiene una llamada a la solidaridad. Ahí comienza la colaboración de la mayoría, autóctonos y emigrantes, para compartir lo que tienen. Los ultras lo sabotean.

No cuento el final. Es esperanzadora la solidaridad de la clase trabajadora. Carlos Boyero en El País la critica por didactismo, se ve que no le gusta el cine que cuenta las cosas claras. En la Seminci de Valladolid y en el Festival de Locarno recibió el premio del público. Está claro que mucha gente sabe qué cine se necesita: el que ayuda a comprender sus problemas.

Cómo “El maestro que prometió el mar”, no son las películas que imponen la televisión y el amigo americano y aunque reconocen los méritos de Ken Loach (perfectamente acompañado por Paul Laverty), no las veremos en La Gran Vía.

Pero sí en los Renoir, por ejemplo.

Por cierto, creo que me están atacando el blog. Si no se abre con el enlace, preguntadle a Google por el blog de Antonio Campuzano.