Vacío moral

El PSOE alega un “vacío jurídico” para no derogar la Reforma Laboral.

Nadia Calviño lo dijo más claro cuando era candidata a presidir el FMI: esa derogación “no resuelve nuestros problemas” (los de ellos, por supuesto). Que Pedro Sánchez la nomine para vicepresidenta económica es un claro síntoma de por donde quiere llevar las cosas.

Como Rosa Díez en el mitin del PP: “Estoy aquí porque me da la gana”. ¡Con un par!

La “liberalización” del tren

Está comprobado que la privatización de servicios públicos conlleva la subida de sus precios y el deterioro de sus servicios. Hace muchos años que ésto se está haciendo (Felipe González fue pionero siguiendo a Margaret Thatcher a la que dijo admirar) y los resultados son evidentes.

Lo que resulta chocante es que tanto los gobiernos del PP y como los del PSOE lo hayan hecho, coreados por la Unión Europea, y que ahora mismo, con un gobierno en funciones que ha sido incapaz de derogar las reformas laborales, que con la bajada de salarios están asfixiando la demanda, y las leyes mordaza que penalizan las protestas, no encuentre problema para privatizar el tren, aunque los medios de propaganda lo llamen “liberalización”.

El ministro Ábalos tendría que olvidarse por un momento de Cataluña y explicar por qué continúa la expansión del AVE que es una estrategia ruinosa que solo beneficia a los constructores, por qué no se realiza el mantenimiento necesario de la red ferroviaria pública, cuyo deterioro en Extremadura, Cantabria y otros lugares produce múltiples molestias a sus usuarios y se quiere privatizar para acabar de rematarlo.

Sánchez también tendría que explicarlo como resultado de sus políticas “progresistas”, aunque ahora no es el momento ya que, en campaña electoral, está muy ocupado en tratar de dar una imagen de “izquierdas”.

Un paso de gigantes

El presidente en funciones le dijo a Ferreras en su palaciega entrevista que el segundo entierro de la momia ha sido un paso gigante para la democracia.

En los últimos años de Franco se contaba un chiste: (discurso con voz de pito) “Españoles hace unos años estábamos al borde del precipicio, hoy hemos dado un paso al frente” (risas).

Cuando la historia se repite lo suele hacer en forma de esperpento.

Una nueva primavera

Hermosa lección de Historia sobre las Brigadas Internacionales en la Guerra de España, en la Sala Mirador.

Me molesta el nombre de Guerra Civil Española porque no se corresponde con los hechos. Muchos historiadores extranjeros la titulan Spanish War, y la interpretan como prólogo de la 2ª Guerra Mundial, y no fue una guerra civil, entre hermanos, sino una guerra contra el fascismo porque en ella participaron, a favor de la República, las Brigadas Internacionales: voluntarios llegados de numerosos países para defender la República contra el golpe de Estado fascista y a favor del golpe tropas, armamento y aviación de la Alemania Nazi y la Italia Fascista.

En la obra se representan muchos personajes y testimonios de los extranjeros que vinieron a luchar, incluso de algunos periodistas extranjeros que les pareció más necesario, que hacer su trabajo, tomar las armas.

Iván Campillo escribió y dirige la obra y él mismo y Mireia Clemente interpretan una multitud de personajes, arropados por textos e imágenes producidos por Ariadna Puig, una voz en off completa la ambientación en un espectáculo en el que la emotividad acompaña y refuerza el rigor histórico.

Es una lástima que espectáculos como éste, que deberían representarse en los institutos, tengan que acogerse a salas pequeñas y con escasa capacidad de difusión. Es de agradecer el esfuerzo de los artistas y de la sala por acogerlos, pero espectáculos que cubren lagunas históricas en nuestra formación (la Guerra de España, no suele explicarse en los colegios) deberían programarse en Centros Culturales y centros educativos para que llegaran al público que los necesita.

Brecht hablaba de teatro bueno, teatro malo y teatro necesario del que este espectáculo es un ejemplo. Lamentablemente hoy es la última función.

La violencia de las instituciones

Hay revueltas callejeras, o ha habido recientemente, en Argentina, Bolivia, Cataluña, Chile, Ecuador, Francia, Hong Kong, Israel … Cada una puede empezar por un motivo, que es el que enciende la mecha ya incandescente, pero en todas hay una causa: hartazgo general por medidas políticas impuestas que impiden o perjudican notablemente la vida de muchísimas personas.

El Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Unión Europea … son algunas de las instituciones que están causando las hogueras.

La armada mediática trata de disimularlo poniendo etiquetas relacionadas con el motivo para evitar nombrar la causa: el robo por parte de los poderosos de los recursos imprescindibles para la supervivencia de la mayoría. En Cataluña la etiqueta es “independentismo”, que existe, pero allí han hecho recortes sociales superiores a la media del resto de España y el gobierno independentista y corrupto hace mucho que sólo toma medidas sobre política institucional, olvidando las políticas económicas y sociales que necesita la población, lo denuncia frecuentemente el profesor Vicenç Navarro.

Hoy se reúnen los dirigentes empresariales catalanes para exigir a los gobiernos que acaben con las hogueras. Gran cinismo. Ellos son parte fundamental del problema, porque apoyan y se lucran con las reformas laborales que están empobreciendo a la población. Que suban los salarios y eliminen la precarización en el empleo y las hogueras se apagarán pronto. Pero quieren seguir robando sin castigo, como le ocurre con los pequeños chorizos.

En televisión, las hogueras son un gran espectáculo, pero la violencia institucional es real pero simbólica y difícil de visualizar -de no ser el salvajismo de las fuerzas represivas- y las televisiones tampoco tienen interés en mostrarla porque están con los que mandan.

La violencia institucional causa muchísimas más muertes y sufrimiento que las revueltas callejeras. No nos dejemos engañar.

El desnudo de montero

La ministra Montero, según El País, “descarta ahora subir el IRPF a las rentas altas por ser una propuesta de Podemos”.

A pesar de que la Constitución dice que los impuestos deben ser progresivos -que pague más el que más tiene-, hace años que los gobiernos del bipartitismo los han ido haciendo cada vez más regresivos y en este momento son radicalmente injustos porque el 84% de la recaudación procede de las familias y las grandes empresas y grandes fortunas aportan un porcentaje mínimo y un enorme fraude fiscal. Los partidos que se dicen “constitucionalistas”, en esto, no cumplen.

Hace dos años, cuando el PSOE estaba en la oposición, apoyaba subir el IRPF a las rentas más altas -impuesto que se les ha ido bajando en los últimos años-, pero una vez que formó gobierno comenzó a cambiar de opinión, como es su costumbre, y ahora, según eldiario.es, le bajará dos puntos en el impuesto de sociedades a las PYMES.

Hace unos meses, la ministra Calviño, estando nominada para el FMI, declaró que la derogación de las reformas laborales no resolvería nuestros problemas, pero no aclaró como se podrían solucionar, simplemente estaba haciendo méritos para mejorar su empleo.

Algo parecido al retorno de Davos de Pedro Sánchez tratando de liderar el apoyo europeo al intento de golpe de Estado estadounidense en Venezuela.

Como el Rey, hace un año sobre Cataluña, algunos políticos se van desnudando mostrando sus vergüenzas y mostrando que ni son lo que dicen, ni lo que quieren aparentar. ¡Sin complejos!. No tienen pudor, sólo prepotencia. Un gobierno justo adopta medidas justas y constitucionales, al margen de quien las proponga, pero éste no está por la labor.

El argumento de la ministra Montero es clarísimo: no pueden adoptar medidas que provengan de la izquierda, incluso de la izquierda más moderada que es Podemos. Podría haber dicho con más precisión Unidas Podemos, pero para el gobierno del PSOE reconocer que Izquierda Unida existe no parece soportable.

Tras las próximas elecciones, el PSOE aspira a la Gran Coalición, como “insinúa” el hoy broker de lujo Felipe González que Krahe desnudó en los 80 con “Cuervo ingenuo”.

Otra manipulación de El País

Nunca un conductor de camión que no se llamara Nicolás Maduro había llegado tan lejos. Solo el presidente de Venezuela hace sombra a Carlos Romero Deschamps …”. Así comienza un artículo de El País dedicado a comentar la corrupción mexicana en Pemex. En todo el artículo, de 1112 palabras, no se vuelve a mencionar a Maduro, sino la corrupción de Carlos Romero, el PRI, etc.

PRISA tiene en México y Colombia sus mayores intereses en el área latinoamericana y aquí parece querer decir “En México hay mucha corrupción pero también es corrupto el presidente de Venezuela”, sólo que sobre esto no aporta ninguna prueba.

Tampoco suele informar del frecuente asesinato de activistas sociales en Colombia. Los intereses de los accionistas están por encima de todo y la obsesión de PRISA contra el gobierno de Venezuela es un desprecio total hacia sus lectores, porque habla tanto contra Venezuela que no le queda sitio para hablar de la economía China que ocupa el primer puesto en el ranking mundial.

Independentistas y hartos

Ayer se vio en Barcelona el contraste de los planetas.

Por un lado, la cena multitudinaria -casi mil personas-, presidida por la Vicepresidenta del Gobierno, la Presidenta del Congreso y el Presidente del Senado solidarizándose con las élites empresariales barcelonesas y premiando la ficción. Ni un lazo amarillo, ni una prenda amarilla, todo sonrisas y cortesía.

Por otro, jóvenes sin futuro quemando contenedores por los puntos neurálgicos de la ciudad, acosados por todas las fuerzas represivas del régimen. Ayer apareció un informe que dice que el 48% de los españoles están en riesgo de exclusión. Insoportable. Es el producto de los gobiernos del bipartidismo porque ese porcentaje ha ido aumentando en los últimos años.

Condenamos la violencia, pero toda la violencia y empezando por la más peligrosa: la de las políticas económicas neoliberales que imponen los adictos a la ficción. Porque los recortes sociales matan, los recortes sanitarios y el copago están produciendo muchas muertes que la armada mediática trata de hacerlos pasar desapercibidos, simplemente ocultándolos -no hay cifras de suicidios- o atribuyéndolos a motivos condenables: ¿cuánta violencia de género se debe a la falta de recursos económicos? ¿cuánto independentista lo es en protesta por los recortes sociales que impuso la derecha catalana?. La Convergencia pujolista ha encendido una hoguera en la que pueden terminar torrados todos, porque en algún momento los que protestan se volverán contra los que los están engañando.

Hoy en Madrid, hasta hace unos días en Ecuador, muchas semanas en Francia con chalecos amarillos … Hace años que los mandarines neoliberales esperaban estas respuestas más o menos violentas, por eso Rajoy impuso ya hace tiempo las leyes mordaza y Sánchez las ha respetado.

La violencia institucional siempre es más peligrosa que la violencia callejera -el modelo israelí: balas contra piedras- y es la que permite ejecutar políticas que perjudiquen a las mayorías.

Yo me declaro independentista del FMI, que es, junto con el Pentágono, la organización terrorista más peligrosa que se conoce.

Una sentencia coherente

Coherente y desgraciada, porque sigue profundizando en un problema artificial en vez de buscar soluciones a los verdaderos conflictos. Política de muletazos: nos torean.

Es coherente porque favorece a los que mandan, llámense mercados, mafias financieras o poderes fácticos y es coherente con unas políticas represivas que vienen de las leyes mordaza, de las reformas laborales, de la impunidad del fraude fiscal, de especular con la vivienda, etc. En resumen, de unas políticas dictadas contra la mayoría de la población española y catalana.

Estoy en contra del nacionalismo porque es, desde el siglo XIX, la respuesta burguesa a la lucha de clases: “Bueno, es cierto que os estamos robando, pero todos somos españoles”.

Al independentismo catalán lo sacó de su guarida la Convergencia pujolista que, estando hasta el cuello de corrupción, quiso huir hacia adelante provocando un shock -herramienta imprescindible para los neoliberales-, para distraer y tratar de librarse de la cárcel. Rajoy, con el mismo problema, vio que ese truco de la derecha catalana le convenía y lo apoyó de la mejor manera: fomentando el conflicto. Rajoy cayó, pero Sánchez ha tomado el mismo camino.

Las dos derechas habían promovido y ejecutado los recortes sociales con parecida intensidad, quizá la catalana se pasó un poco más, pero fuertes campañas mediáticas -la armada mediática es fundamental en las guerras de 5ª generación- consiguieron fortalecer los nacionalismos hasta tal punto de que ya nadie protesta por los altos precios de la energía, la caída de las ayudas sociales, el deterioro de la sanidad y la educación, el aumento de los desahucios y las personas en riesgo de exclusión social …

La armada mediática logró convencer a unos de que si se independizaban se terminaban sus problemas, cosa completamente absurda ya que sólo querían cambiar el sistema político, sin tocar el económico que es el verdadero causante de los problemas, y los otros volvieron al viejo mito de “los Reyes Católicos”: la Unidad de España. Tan absurdo como el anterior porque gran parte de los problemas proceden de esa supuesta unidad en la que unos pocos se apropian de lo de todos los demás.

El independentismo catalán, como el vasco o el escocés, se nutren, en gran parte, del descontento social porque unos pocos están despojando de sus medios de vida a los demás y porque nos mean y la armada mediática dice que llueve.

De unos nacionalismos dirigidos por la derecha, no se pueden esperar soluciones a un problema que han creado ellos mismos. El derecho a decidir reclamado por la derecha es un sarcasmo. Pero la izquierda está enclaustrada en el Congreso y maniatada en sus confortables escaños y en un régimen con sus instituciones democráticas secuestradas por el poder económico, no es posible encontrar salidas a la enorme injusticia social que estamos padeciendo.

Los altos tribunales, que forman parte de las estructuras del poder, han dado una sentencia coherente defendiendo el (des)orden establecido.

Un poder injusto sólo tiene una defensa: la represión.

¿Un pleito medieval hoy?

¿Estamos en la época en que la Iglesia (Cristiana, por supuesto) le plantaba cara a la monarquía cuando veía mermados sus derechos?. Es cierto que entonces los obispos tenían sus propios ejércitos y el Papa de Roma la potestad de excomulgar a los príncipes que, de esta manera, perdían su autoridad, que provenía de Dios, sobre la plebe.

Llegó el Renacimiento y comenzó la separación Iglesia-Estado. Llegó el siglo de las luces y el pensamiento científico y la autoridad vaticana, asentada en el mito, se fue desvalorizando. En la segunda mitad del XIX, Darwin deja obsoletas las Sagradas Escrituras y el papado se resiste apoyándose primero en el fascismo y después, con Juan Pablo II y Ratzinguer, en el capitalismo salvaje. El papa argentino trata de poner las cosas al día pero habla más que hace.

En España, con la dictadura franquista y el nacionalcatolicismo, volvimos a la época medieval y ahí estamos.

¿Cómo puede ser que en el siglo XXI tengamos unas instalaciones públicas convertidas en una Abadía franquista? La Iglesia Católica es piramidal y jerárquica, si no destituye al Abad, Dios sabrá por qué.

¿Cómo puede ser que la Iglesia Católica, entidad privada donde las haya y dependiente de Roma, tenga exenciones fiscales?

¿Como puede ser que la abadía franquista, situada en instalaciones públicas y financiada por el dinero de los españoles, se rebele (¿el delito de rebelión solo vale contra los catalanes?) contra una sentencia del Tribunal Supremo?

¿Cómo puede ser que sólo la familia del dictador tenga derecho a enterrarle donde les parezca y nadie defienda el derecho de los más de 100.000 españoles de los enterrados en las cunetas?

¿Cómo puede ser que en el siglo XXI tengamos un acuerdo, de carácter franquista, con el Vaticano?

En Europa deben estar pensando que el dicho franquista de Fraga: España es diferente, debe ser verdad y que deberíamos estar al otro lado del Mediterráneo.

El bipartidismo ha respetado y hasta se ha aprovechado de que “todo esté atado y bien atado”.

Muerto el terrorismo, el independentismo catalán y los “roces” con la Iglesia son conflictos que PP y PSOE potencian para no tener que hablar del aumento de españoles que carecen de medios de vida porque ni siquiera tener un trabajo lo permite; de que los gobiernos hayan entregado el derecho a la vivienda a la especulación; de que sigamos con un sistema tributario radicalmente injusto por el que las familias estamos pagando los gastos del país, mientras que corporaciones y grandes fortunas aumentan sus beneficios …

Ahora tendremos ocasión de votar, a ver si lo hacemos a favor de quienes quieren cambiar las cosas.