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El pequeño Osman

Cada día llegan a la redacción de un periódico más de 4.000 noticias. El periódico tiene que elegir, por problemas de espacio, unas 200, un telediario 20.

Ahora han puesto de moda (poner en la agenda, lo llaman) al pequeño Osman, un niño sirio con parálisis cerebral, y se están haciendo campañas para tratar de paliar los problemas de él y de su familia. Eso está bien.

En España hay muchos problemas como el del pequeño Osmán e incluso más graves. En este momento hay una demanda judicial a la Xunta de Galicia por retrasar la llegada de medicamentos para los enfermos de hepatitis C con resultado de muertes. Hay muchos enfermos españoles que con el copago no pueden acceder a los medicamentos. Las listas de espera son interminables y siguen creciendo …

De esto no se ocupan los periódicos ni estimulan la formación de campañas para solucionarlos. El espacio que ocupa la noticia del pequeño Osman podría ocuparlo una noticia que afectara a miles de personas. Si no se hace así, con la noticia de una tragedia personal se está ocultando una tragedia que afecta a miles de españoles.

Excitan nuestros sentimientos (que además vende) para impedirnos pensar. Esta es una de las estrategias de manipulación de la prensa.

No está bien que se use al pequeño Osmán para distraernos de nuestros problemas.

La prepotencia de la prensa

Muchos lectores sabemos que la crisis debilitó sus dos principales fuentes de financiación: la publicidad y las subvenciones (algunas también vía publicidad y no todas limpias) y generó endeudamiento. También sabemos que esa deuda pasó a manos de la gran banca y los fondos de inversión.

Años antes, la financiarización de la prensa, ya había producido una caída en su calidad por la precarización en el empleo (hace quince años ya se hablaba de un 80% de empleo precario en el sector) y ahora el empleo precario se ha  convertido en becariato.

La prensa, como el resto de las empresas en el capitalismo salvaje, es un negocio. Aunque no sea rentable económicamente, es un magnífico aparato de propaganda capaz de hacernos tragar ruedas de molino.

Muchos lectores, hace ya tiempo que nos dimos cuenta de que no trabaja para la audiencia, sino para los intereses de anunciantes y accionistas, y dejamos de comprarlo. Las ventas no han caído sólo por la crisis. En muchos casos, por el desplome de la calidad y por la manipulación de la realidad.

Esto no lo dice mucha gente de la que puede opinar públicamente, porque en este sistema, los medios de comunicación tienen el monopolio de la información a gran escala y si les criticas no te vuelven a dejar que opines. Porque la libertad de información sólo la disfrutan los que tienen los medios y, como la usan para defender sus intereses, confunden interesadamente libertad de información con libertad de empresa.

Cuando se critica su manipulación, suele haber una respuesta muy agresiva unánime y corporativa, porque es como denunciar que el rey está desnudo. En El País, que hoy editorializa sobre el tema, estamos acostumbrados a ver artículos en los que se dice una cosa con un titular que dice lo contrario, porque el artículo lo escribe el periodista y el titular lo revisan los jefes.

Por tanto, la culpa no es tanto de los periodistas como de las empresas “des-informativas”. Aunque es cierto que muchos periodistas (y sobre todo becarios) están dispuestos a participar en el aquelarre desinformativo porque entienden que es su forma de vida.

Prueba de ello es que antes los directores de los medios eran muy conocidos, pero ahora sólo se conoce la marca, la empresa. Ahora, el más conocido quizá sea Marhuenda. Con esto está todo dicho. Pero es tan representativo de los directores de prensa como lo fue Díaz Ferrán de los empresarios.

Por cierto. Esta mañana, desde la cárcel, Granados ha agradecido la presunción de inocencia que le conceden conocidos “periodistas” como Inda, Jiménez Losantos, Alfonso Rojo …

Entre los corruptos del PP y los trileros del PSOE el bipartidismo se resiste a morir

En la “Transición” el bipartidismo fue una modalidad de gobierno, basada en una Ley Electoral, impuesta por los poderes financieros multinacionales. Para cuando se legisló la estructura del régimen del 78 ya la Trilateral estaba diciendo que había demasiada democracia y desde entonces todo ha ido a peor. Por eso la Unión Europea es mucho menos democrática que cualquiera de los países que la componen.

PP y PSOE han gobernado desde entonces siguiendo fielmente los mandatos del mundo de los negocios, entrando en la OTAN que es su brazo armado y en la UE que es su brazo político.

La corrupción es el instrumento por el que la banca y los poderes financieros compran políticos y medios de comunicación para que ejecuten y apoyen sus políticas (“La corrupción es intrínseca al sistema”, dijo la Señora de las Ranas) y el partido actualmente en el gobierno debería ser condenado y disuelto, si hubiera Justicia, porque ha cometido delitos económicos en todas las elecciones, tanto en las que ha ganado como en las que ha perdido.

El PSOE tampoco anda mal de corrupción, pero tiene un problema añadido: los amos le han adjudicado el papel de izquierda cuando le obligan a actuar como derecha. Todos sus gabinetes económicos han sido neoliberales. Esto es una carga dura que obliga a sus mandarines a mentir continuamente sobre sus principios y sus obras. Tiene que hacer algunas políticas sociales progresistas para hacerse perdonar sus rebajas de las pensiones, sus reformas laborales, sus políticas fiscales regresivas …. y controlándolo todo el encargado: un hombre de negocios llamado Felipe González.

De la Justicia mejor no hablar, porque la jueza que fue castigada por intentar sacar a Mario Conde de la cárcel ahora lo intenta de nuevo con el afortunado (en la lotería) Carlos Fabra. Su hija Andrea Fabra volverá a estar exultante.

El bipartidismo es el simulacro de la democracia. Con una ley electoral que lo favorece y unos medios de comunicaciónque lo legitiman resulta muy difícil cambiar este sistema, porque los que tienen el negocio no se resisten a perderlo. Pero, aunque juguemos en inferioridad de condiciones, hay que intentarlo.

Un gobierno en rebeldía

El gobierno del partido más corrupto se niega a ser controlado por el Congreso como dicta la Constitución. El Congreso reclama la presencia de algunos ministros para que informen de sus gestión y estos se niegan contra los argumentos de expertos constitucionalistas.

Un Gobierno, supuestamente democrático, declarado en rebeldía es algo incomprensible en los países desarrollados.

14-de-abril
Imagen de Carmen Van den Eynde

Un expresidente del gobierno evadiendo impuestos y un ministro que miente con naturalidad, después de cargarse las energías alternativas y facilitar los abusos de las grandes energéticas, es una vergüenza para el país.

Este es el régimen del 78. Ya está bien.

¿Quién manda aquí?

Hace unos años, en 2012, Santiago Sierra hizo un vídeo titulado “Los encargados” en el que paseaba por la Gran Vía Madrileña enormes retratos del rey y los presidentes de gobierno. La denuncia era clara al presentar a los mandatarios como “encargados” o ejecutores de las políticas que programaban otros que, evidentemente, no somos los españoles de a pié.

Este modo de entender la política continua vigente y de una manera cada vez más evidente y también más alarmante, porque los ciudadanos de a pié nos sentimos marionetas y no sabemos quien mueve los hilos.

Alguien le está prohibiendo a Pedro Sánchez pactar con Podemos, que sería una operación factible, mientras le obliga a pactar con Ciudadanos, que es una jugada imposible.

Alguien parece que está prohibiendo a Podemos ir a las elecciones con Izquierda Unida, que sería una coalición de éxito como se ha visto en Madrid y Barcelona, mientras le empuja a facilitar el gobierno de la coalición PSOE-Ciudadanos. Y todo esto al margen del juego democrático. Todo entre unos bastidores (los medios de comunicación) que ocultan a quienes accionan. Estos días ya se le vio la oreja a Jordi Sevilla que parece que es el patrón inmediato de Pedro Sánchez.

Estamos siendo gobernados por unas fuerzas externas y ocultas en un escenario que se disfraza de democracia pero se niega a hacer una reforma electoral justa. Estos son los corruptores y ya sabemos que los corruptos son los políticos. Pero todos nos joden por igual aunque la justicia solo actúa contra los corruptos.

En Público.es aparece hoy un artículo titulado “Damasco mueve ficha en la buena dirección; los rebeldes, no” en el que se dice que el 27 de marzo Los Ángeles Times publicó que grupos financiados y armados por la CIA están combatiendo a grupos financiados y armados por el Pentágono en el norte de Siria, cerca de la frontera turca, una frontera que constituye el mayor coladero de armas, básicamente americanas, destinadas a los rebeldes”.

Parece que en USA tampoco se sabe quien manda y este caos institucional debe ser un mercado muy rentable para que las grandes corporaciones obtengan mayores beneficios. Nosotros en este mercado sólo somos paganos y, en muchos casos, víctimas.

Que Ana Botella fiche como asesora de la Organización Mundial del Turismo de las Naciones Unidas, es un detalle más, extravagante y caprichoso como corresponde a un poder dictatorial, de este gobierno en la sombra.

Es divertido ser sorprendido continuamente, pero cuando piensas que todo eso se paga con tus impuestos y tus recortes, la sorpresa se convierte en indignación.

Nuestros valores

Un eurócrata de Bruselas describe hoy en El País (Jaime Andreu, “Por ir a comprar El País») sus experiencias relacionadas con el atentado.

En su columna de opinión señala “que la Unión Europea se funda en los valores universales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y la solidaridad, así como el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales”. Este señor es Consejero de Información de la Comisión Europea, es decir, dirige el departamento de Propaganda de la UE.

Parece evidente que los sillones de los eurócratas de Bruselas se encuentran de espaldas a las ventanas y sus instrumentos de trabajo son informes hechos por otros eurócratas. Si en vez de leer tantos papeles administrativos bajaran a la calle y escucharan a los ciudadanos sabrían que esos valores sólo están en los informes.

Que las políticas europeas están generando pobreza por lo que la igualdad está disminuyendo (nunca existió), lo mismo que la libertad, porque en una sociedad de mercado el derecho a elegir solo lo tiene el que dispone de medios económicos. Por si no fuera suficiente, leyes tipo “mordaza” se encargan de desanimar a los que quieren proponer modelos políticos o económicos más acordes con la libertad.

Que las reformas laborales, que ellos llaman flexibilidad, y los recortes en servicios sociales, están despojando de dignidad humana y solidaridad a grandes masas de población porque les están privando de sus medios de supervivencia y, cuando uno lucha por sobrevivir, la dignidad y la libertad comienzan a ser un lujo.

Y ya no se habla de democracia, que es un concepto del siglo pasado. Se habla de derechos humanos y libertades fundamentales, sin especificar demasiado, porque si nos ponemos a detallar nos pueden considerar terroristas, que es como llaman ahora a los que antes llamaban comunistas.

Este señor, en un artículo de opinión que le publica El País, está haciendo su trabajo: propaganda, que es lo que hará cualquier eurócrata desde Bruselas porque les pagan muy bien para hacerlo.

La Unión Europea es pura ficción que, cada vez más, se está convirtiendo en pesadilla.

¿A quién beneficia el terrorismo de Bruselas?

Ayer publicaba Luis Gonzalo Segura una interesante columna en Público.es, titulada Los terroristas no son sólo los que se inmolan”, en la que reflexiona sobre el negocio para las grandes corporaciones de crear estados fallidos, la relación de importantes políticos españoles en el negocio de las armas, el tremendo crecimiento de la industria armamentística en España en tiempos de Zapatero y la importante subida en la bolsa de las grandes empresas de armamento cada vez que hay un atentado terrorista.

Es evidente que la inseguridad obliga a invertir en “seguridad”. Pero la lógica del Mercado es que para estimular las ventas cualquier operación es aceptable. Si el Mercado de armas (importantísimo) se beneficia de la inseguridad ¿quién nos asegura que no la promueve?. El atentado de París disparó el alza de estas empresas en la Bolsa. Esto mismo ha sucedido con el atentado de Bruselas y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ya ha culpado a los estados europeos de no tomar suficientes medidas para reforzar la seguridad.

Todos estos razonamientos de la UE y de los medios de propaganda se basan en que el terrorismo es un fenómeno meteorológico, una catástrofe, algo inevitable. Si pensamos que tiene causas políticas, económicas y sociales no se sostienen. Por eso los medios lo tratan como un problema militar (la tertulia de la Sexta “Al rojo vivo” del Sr. Ferreras, cada vez que hay un atentado incluye a un experto en terrorismo, militar, por supuesto).

El atentado de Bruselas, donde tiene su sede el Cuartel General de la OTAN, nos recuerda la cercanía de la Embajada de EEUU al lugar donde voló Carrero. Los sistemas de inteligencia occidentales no deben de ser tan inútiles cuando el negocio de las armas funciona estupendamente.

La Unión Europea, que debería llamarse Unión Contra los Europeos, y sus voceros mediáticos nos toman el pelo. El corrupto sistema del Capitalismo Salvaje no puede vivir sin un enemigo que cause terror. En un tiempo fue la bomba atómica (la de la URSS, por supuesto), luego fue la URSS misma y cuando la URSS se ha convertido al capitalismo han tenido que inventar, incluso crear, un nuevo fantasma: el terrorismo islámico, que no es que no exista, es que no es tan importante como para aterrorizar a la población como se pretende.

El verdadero enemigo es el Capitalismo Salvaje y sus instituciones como la actual Unión Europea. El terrorismo yihadista es sólo uno de sus instrumentos y los medios de comunicación y propaganda, los que nos duermen con cuentos.

La útilización política y mediática de las víctimas del terrorismo

En el mediodía de hoy algunas instituciones han decretado en sus puertas un minuto de silencio por las víctimas de Bruselas.

1.- Todos somos víctimas de Bruselas, que nos aplica las medidas austericidas que aumentan la pobreza y el miedo.

2.- El terrorismo yihadista es producto de la miseria y la desesperación que producen las políticas neoliberales, de las carencias en educación y sanidad que ejecutan los gobiernos musulmanes (EEUU se está cargando las pocas repúblicas laicas que había en Oriente Próximo) y de la inseguridad y las guerras que provoca el imperialismo de las grandes potencias para apropiarse de los recursos naturales. EEUU y otras potencias están consiguiendo el aumento de estados fallidos (Iraq, Afganistán, Libia y lo están intentando con Siria) que facilita a las grandes corporaciones para imponer sus propias reglas y apropiarse de los recursos y provoca la emigración de sus habitantes dejando abandonados sus enseres. Esto es como los bandoleros que incendian los poblados y cuando huyen sus habitantes se apoderan de sus casas y bienes.

3.- Esta estrategia de las grandes potencias y las grandes corporaciones producen víctimas continuamente, en todos los continentes, sin que tengamos que honrarlas.

Los que promueven esas políticas son los que apadrinan el luto. Un minuto de silencio por las víctimas del terrorismo se convierte en un arma de los verdugos si no va seguido de otro minuto de clamor contra los culpables: los que imponen y aplican las políticas antisociales que producen la exclusión social.

Los medios de comunicación lo saben. Pero aprovechan para intoxicar con propaganda a favor de la unidad de los políticos y los ciudadanos (hoy Ribera y P. Iglesias: “todos juntos”, ¿explotadores y explotados?) contra los yihadistas (los muñecos) no contra los que causan la exclusión (los dueños del teatro). Todo un telediario para no informar de nada, porque no hay información, sólo opiniones y conjeturas: ni un análisis y, mientras tanto, se ocultan los problemas reales. Hoy no hablaremos de corrupción, sólo lloraremos a las víctimas. El llanto sube la audiencia.

Demasiado viejo el truco, pero parece que sigue siendo efectivo.

El espectáculo Maestre

Así titula El País de hoy uno de sus editoriales en el que critica “una manera de concebir la intervención pública como provocación y con el manifiesto afán de sacar partido a la vieja polarización entre laicos y católicos que debería quedar simplemente para las hemerotecas”.

El País se apunta a los “argumentos” de la vieja derecha y llega a decir que “Lo peor es que todo el mundo se ha apuntado al bombardeo” cuando eso  es  lo que está haciendo el propio diario.

La provocación con el cuerpo más o menos descubierto se hizo frecuente en los movimientos contraculturales de la puritana EEUU en los sesenta (contra la guerra de Vietnam, por ejemplo). En España perdió sentido en los primeros años de la transición porque el desnudo dejó de ser tabú y ha vuelto ahora con Femen por el retorno al conservadurismo que ha recuperado el triunfo del neoliberalismo. Esto no es una provocación inmadura, como dice El País, es una denuncia de la vieja moral judeocristiana que defiende la ideología neoliberal y, sobre todo, es una herramienta para las personas que no tienen otras más efectivas como las que usa el poder. Es más bien una reutilización a la contra del poder mediático que siempre entra al trapo de estas provocaciones porque el desnudo femenino vende y son los medios los que convierten la política en espectáculo.

La polarización entre laicos y católicos es la herencia de siglos de abuso de privilegios eclesiásticos. Aún están candentes los problema tributarios y el de la apropiación por parte de la Iglesia de terrenos y edificios de uso público, algunos tan relevantes como la mezquita de Córdoba. No son hechos del pasado como trata de hacer ver El País. Es un problema permanente de élites económico-religiosas que atentan contra los derechos de la mayoría.

El delito de “ofensa a los sentimientos religiosos” que ha esgrimido la jueza es un arma jurídica del nacionalcatolicismo, porque sólo se usa en defensa de los sentimientos católicos, raramente contra los de otras religiones y nunca contra los de los ateos.

Hay otros sentimientos, más cercanos a los derechos humanos, como es la solidaridad que se ven ofendidos por las políticas de aumento de la pobreza, los desahucios o la venta de viviendas de protección oficial a fondos buitre, que no son considerados delitos en un sistema de justicia que funciona como arma para la defensa de los intereses del capital.

El espectáculo Maestre no es más que otro ataque a las nuevas políticas municipales, con sus armas judiciales y mediáticas, por parte de bancos, financieras y constructoras que han dominado la política municipal con el PP.

Un ministro de ficción

Un ministro que tiene un ángel que se llama Marcelo y le ayuda a aparcar (esto parece inofensivo pero quizá le ayuda a más cosas que no nos cuentan), que se dedica a interpretar la legislación internacional y, quizá con el asesoramiento del ángel, ordena “devoluciones en caliente” en las vallas de Ceuta y Melilla; que se dedica, quizá por el mismo consejero, a conceder medallas policiales a las vírgenes (¿les preguntará antes si las quieren?) y que detiene a dos titiriteros y les incluye en la cárcel en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) como presos muy peligrosos, no puede estar bien de la cabeza.

Vale que sea un ministro en funciones, pero es el que se encarga de nuestra seguridad y no parece nada fiable. Si no tiene el Sentido Común que tanto valora el Presidente en Funciones ¿por qué le mantiene? ¿Están todos locos?

Y ¿Quién nos defiende a nosotros? Porque la Justicia se ha tomado en serio lo del FIES de los titiriteros.

Puede que haya mucho Sentido Común (que es la lógica del pensamiento dominante), pero cordura muy poca y la democracia huyó. No me extraña.