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El “engaño” del PP

El PP adora la tauromaquia porque le proporciona un recurso fundamental para tapar sus desvergüenzas.

Los 54.000 euros públicos con que salvaron a la banca, asegurando que todo se devolvería (Guindos dixit) y ahora confiesan que muy pocos se recuperarán. Guindos, no sólo no ha dimitido, sino que le premian la “faena” en Alemania nominándolo para vicepresidente del BCE. Al menos, ya sabemos para quien trabaja mientras está a sueldo nuestro.

Las diversas tramas criminales (según dicen los tribunales) de corrupción, que en este otoño quizá se vayan aclarando y que deberían terminar con muchos de ellos en la cárcel.

Las irregularidades en la financiación de sus campañas electorales que deberían conllevar la disolución del partido que gobierna …

Todo esto se tapa con el “engaño”. El capote y la muleta son, en este momento, el terrorismo y el independentismo. El gobierno no está actuando mal en Cataluña, lo está fomentando porque le interesa que eso dure.

El paro (43,7%), la corrupción y el fraude (21,1%) y los políticos (10,5%), son los temas que preocupan a los españoles. El terrorismo internacional (0,6%) y los nacionalismos (0,2%) no están entre nuestras preocupaciones según el CIS. Son el “engaño”, con el que nos torean con la complicidad necesaria de los medios de propaganda. Crean alarma social, el enemigos internos y externos que necesitan para distraernos mientras nos roban.

Los medios de comunicación, si fueran un servicio público, informarían de nuestros problemas. En lugar de eso nos distraen. Nos hacen mirar hacia otro lado creando focos de atención para distraernos mientras nos roban. Son el cómplice que grita ¡Al ladrón! señalando hacia el lado contrario mientras nos roban. Son la armada mediática de un gobierno que sólo trabaja para los ricos dándoles nuestro dinero y nuestros medios de vida.

Los recortes matan, mientras los banqueros mejoran sus yates.

La esfera que nos contiene

El teatro necesario. La lucha de maestros y maestras, desde finales del XIX hasta la dictadura franquista, defendiendo que la modernización de España y la solución a la enorme desigualdad socioeconómica de los españoles estaba en la Educación y la Cultura.

Dramática historia en que los terratenientes y la jerarquía eclesiástica machacaron a los que defendían la igualdad de derechos y el derecho universal a la Educación (“España no necesita hombres que piensen, sino bueyes que trabajen”, Bravo Murillo, el que da nombre a una de las calles más importantes de Madrid).

Maestras y maestros que apostaron por una educación más allá de las cuatro reglas, una educación que enseñara a pensar, y que algunos descansan aún en las cunetas.

Con texto y dirección de Carmen Losa, Ion Iraizoz y Leyre Abadía nos cuentan esta historia, apoyándose en proyecciones de la época y titulares de prensa. No es una obra maestra, pero es teatro necesario, el que habla de nosotros, de nuestros problemas y aspiraciones. Un teatro que nos conmueve, mostrando la lucha y el sufrimiento de unas personas que querían mejorar su país y la vida de los españoles, y nos recuerda que cayeron en el olvido porque la mayoría de las veces no ganan los que tienen razón.

También nos lleva a pensar si los problemas de la educación siguen siendo los mismos.

Los próximos domingos en el Teatro del Barrio http://www.teatrodelbarrio.com/ (c/ Zurita 20, Madrid-Lavapiés)

¿El PP demócrata?

Creeré en las convicciones democráticas del PP cuando condene el franquismo.

Cuando democratice la Ley Electoral para que sea más justa. Porque gobierna gracias a ella y a la complicidad del PSOE y de algunos partidos catalanes.

Cuando derogue la Ley Mordaza que despoja de sus derechos civiles a la ciudadanía.

Cuando derogue la Reforma Laboral que despoja de sus derechos laborales, sobre todo el derecho a un salario justo, a la mayoría de los españoles.

Cuando derogue los recortes sociales que privan de una vida digna a la mayoría de los españoles.

Cuando ataque la corrupción reformando la organización de la Justicia y de las fuerzas de seguridad, que albergan tramas mafiosas para la protección de los intereses de los ricos.

Cuando elabore una Ley que garantice una información de calidad y condene la propaganda que predomina en los grandes medios de comunicación privados y públicos.

Mientras tanto, ver a la vicepresidenta hablar de democracia me cabrea y ver la prepotencia y oscurantismo con que funciona este gobierno corrupto me humilla, porque me veo tratado como un paria, no como un ciudadano.

Una rueda de prensa sin derecho a preguntas es un insulto a la Democracia.

Subida de salarios o empleo: falso dilema

La economía española tiene varias enfermedades que se podrían llamar sistema tributario injusto, fraude fiscal, miopía empresarial, empresas del IBEX que imponen al gobierno políticas económicas perjudiciales para el país, etc.

El resultado es un aumento de la desigualdad (mejoran los ricos y aumenta la población pobre o en riesgo de pobreza), tener un salario ya no garantiza salir de la pobreza y, como consecuencia, crisis de consumo. La reforma laboral dejó a los trabajadores a los pies de los caballos (lease empresarios con poca lucidez y mucha ambición) y se produjo una bajada de salarios que dificulta el consumo.

Hace 100 años, Henry Ford, en los comienzos de la industria automovilística, descubrió que el éxito de su empresa estaría en que los obreros pudiesen comprar sus coches, subió los salarios y acertó. Los empresarios españoles, muy ambiciosos y poco preparados, no se han debido enterar y España es el país europeo donde más han bajado los salarios y, como consecuencia el consumo.

La lógica mercantil dice que a más salario mayor consumo y, en consecuencia, mayor empleo. La falsa lógica neoliberal, pregonada por su sistema de propaganda (telediarios incluidos) y acatada con fruición por el gobierno corrupto, dice lo contrario.

Así nos va.

El bufón de sí mismo

El anarquista que pierde la solidaridad y la necesidad y compañía de los otros, se queda sólo con su individualismo y se convierte en neoliberal. Hay muchos ejemplos. Sanchez Dragó es uno de los más pintorescos.

Boadella comenzó en el franquismo con un grupo que se llamó Els Joglars. Teatro de resistencia y vanguardia, como muchos otros de su época, que culminó con La Torna (1977), con Boadella detenido y varios componentes del grupo juzgados por un tribunal militar.

Boadella se fugó del hospital y pasó a Francia, ahora dice que por amor más que por deseos de libertad, y dos componentes del grupo le demandaron defendiendo que La Torna era una creación colectiva.

A partir de ahí Els Joglars reaparece con Boadella como claro líder, con nuevos actores mas complacientes con el boss y con un teatro que critica algunas manifestaciones religiosas (Teledeum, 19839), el catalanisno (El Nacional, 1993), a Jordi Pujol (Ubú Presidente, 1995) … con un humor cada vez mas “ligth”, aunque con tintes escatológicos.

En 1999 monta “Daaalí”, en la que defiende la pintura más clásica de este autor, frente a los “informales” Miró, Tapies, Mondrian, Klee, … a los que tacha de infantiles. Ataques al arte moderno se han repetido en otras obras, también en “El sermón del bufón” donde se recrea en este mismo argumento sobre la proyección de la escena que lo representa en dicha obra.

Acusar al arte actual de “infantil” puede ser comprensible en una discusión de taberna, pero atacar con ese “argumento” las “moderneces del arte” como él dice, resulta insultante para muchos espectadores cuando se hace en una función de cierto nivel cultural, como es el caso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo hace dos días.

Todo el mundo evoluciona y él ha pasado de votar a UCD, en las primeras elecciones, a hacerlo ahora con Ciudadanos, pero no por eso deja de alardear de las persecuciones que ha sufrido por parte de la justicia debido a su rebeldía. En “El sermón del bufón” muestra un ego tan extraordinario que su monólogo se convierte en una apología de toda su trayectoria y cuando dialoga, lo hace consigo mismo: Albert discute con Boadella.

Ya al final del sermón, explica que le hubiese encantado ser el bufón de Juan Carlos I, pero lo cierto es que, durante los últimos años, lo ha sido de Esperanza Aguirre en los Teatros del Canal de Madrid y por ahora sigue siendo lo que siempre ha sido: el bufón de sí mismo. Esto, contando con que el bufón no es el que le dice las verdades al rey, porque el que hace esto no suele sobrevivir. El bufón, como todos los cortesanos, simplemente tratan de hacerle la vida más agradable a su rey.

Terrorismo

En momentos como este, de gran presión mediática (los medios hacen caja) y política (los gobernantes aprovechan para conseguir mayor poder de represión con el fantasma de la seguridad), me gustaría recordar que:

El terrorismo actual (el yihadista y el marginal de los “piraos”, que es el que más abunda en EEUU y comienza en Europa) se basa en la desigualdad económica y en la falta de medios de vida y de integración social, para gran parte de la población: la desesperación que produce la brecha social. El aumento del número de personas en riesgo de exclusión. En este caso son musulmanes con pasaporte español, es decir, españoles no “moros”.

Los mayores grupos de terrorismo islamista (Al Qaeda, Daesh-Isis …) fueron creados por USA para apropiarse de los recursos naturales de los países árabes y, una vez que se han revelado y enfrentado a sus creadores, ahora son financiados por Arabia Saudí para defender sus propios intereses. No es una guerra religiosa, es una guerra por el control de los mercados.

No hay ningún país árabe que tenga niveles de democracia y de cultura aceptables. Sus oligarquías fomentan el analfabetismo y la religión como instrumentos para dominar y explotar a sus poblaciones (en Europa se hizo lo mismo durante muchos siglos). Por eso tienen que emigrar. En esa estrategia, dichas oligarquías se ven apoyadas por las grandes potencias occidentales porque coinciden en sus objetivos: la explotación, en beneficio propio, de los recursos naturales de sus países.

Los gobernantes de los países occidentales aprovechan el terrorismo para generar miedo y fortalecer sus políticas represivas y socavar la democracia porque así encuentran menos dificultades para ampliar sus políticas económicas que aumentan la desigualdad. A la vez, piden unidad contra el enemigo “exterior” para intentar demostrar que los culpables no son ellos mismos.

Para esto, se fomentan las políticas desinformativas que centran la atención de los ciudadanos en el dolor de las víctimas, en lugar de hacerlo en la raíz del problema: que las causas del terrorismo son la desigualdad económica, la falta de medios de vida que se apropian las oligarquías y la incultura que dificulta la integración social.

El capitalismo salvaje es el principal culpable del terrorismo.

Se necesita solidaridad no sólo con las víctimas del terrorismo, también con las víctimas de los recortes sociales (desahucios, pobreza energética, etc.).

Las mentiras de El País

Una mentira repetida mil veces no llega a ser verdad, aunque mucha gente se lo acabe creyendo.

Esto lo saben los periodistas y lo utiliza todos los días El País con Venezuela. Lo hacen también todos los grandes medios españoles y muchos de los digitales. Por eso un estudio, de un instituto de la Universidad de Oxford, concluye que los medios españoles son los segundos de Europa en el ranking de los que tienen menos credibilidad en su audiencia.

Venezuela es una democracia de no menor calidad que la nuestra, y que estos medios de propaganda (“persuasión” diría el profesor Vicenç Navarro) repitan a diario que es una dictadura, cosa que no hacen con Arabia Saudí que sí lo es, no cambia nada salvo en la mentalidad de ingenuos y desinformados (cada vez menos, afortunadamente) que aún confían en estos medios.

El profesor Monedero, que es politólogo y no maleante como ellos dicen, lo explicaba hace tres días en el digital Público.es en un artículo titulado “11 tesis sobre Venezuela y una conclusión escarmentada”.

Los grandes medios están en manos de los grandes fondos de inversión (El País tiene como mayores accionistas dos fondos americanos), porque las crisis de la burbuja digital de finales del siglo pasado y la de la publicidad producida por la crisis actual les generó una enorme deuda que, ante la imposibilidad de los bancos de recuperar sus créditos, se cobraron en acciones.

Estos medios ya no son de información porque sus dueños los utilizan como propaganda y ocultan sus vinculaciones con las grandes corporaciones. Las vinculaciones de El País con la familia Cisneros que domina los medios y parte del petróleo venezolanos, le obligan a años de mentiras sobre Venezuela en primera página, desde que Chávez consiguió el poder democráticamente y no lograron quitarlo con un golpe de Estado fallido que apoyaron Aznar y los grandes medios españoles.

En eso siguen y Felipe González (que les cedió Galerías Preciados y parte de Rumasa a precio de saldo) está también ahora pidiendo una sublevación militar, como Trump.

Que después de todo esto, aún haya españoles que confíen en El País, será por ingenuidad, por desinformación interesada (porque algunos digitales están contando las cosas de otra manera) o por pura desidia, pero tienen un problema: están apoyando unas políticas que van contra ellos mismos. Son, por ejemplo, los que apoyan a Rajoy porque “todos los políticos son corruptos.

Lamentablemente también lo tenemos los demás porque esas políticas nos perjudican a todos.

Las mafias politico-económico-mediáticas

Israel y Arabia Saudí son dos de los países que brillan por su desprecio y sus ataques a los derechos humanos, pero ni la ONU, ni el Banco Mundial, ni el FMI, ni la Unión Europea … les dicen nada porque son los sicarios de las grandes corporaciones.

Ahora van contra Venezuela porque las grandes petroleras yankis no pueden soportar que el petroleo venezolano se emplee para mejorar la salud y la educación de los venezolanos más desfavorecidos. Quieren volver a la etapa anterior como cuando Carlos Andrés Pérez, el padrino de Felipe González, se lo regalaba a ellas.

A estas alturas del capitalismo salvaje, hablar de democracia es estar en el Limbo porque, con el hambre que está generando la desigualdad, lo más que se puede pedir es Derechos Humanos. Estamos en manos de saqueadores.

Todo esto no se podría mantener sin la OTAN y la Armada Mediática (los grandes medios de comunicación en manos de la banca y las finanzas). Por eso nos machacan todos los días con Venezuela y Corea del Norte, en vez de reclamar medidas contra las políticas económicas criminales que generan pobreza.

Porque la pobreza mata.