El Juez que no se despeina

Hay jueces que parece que les gusta más hacer política que hacer Justicia y siendo un cuerpo con muchas posibilidades de actuación, tratan de satisfacer su afición.

Los ataques al gobierno de algunos magistrados del Supremo no hablan bien de un Sistema Judicial que está permitiendo esta guerra intolerable en un país democrático.

Porque ya no se trata solamente de que haya un juez que ataca al gobierno de manera miserable, porque no lo ataca directamente, sino a través de la esposa del Presidente y sin que haya razones judiciales para ello.

Este juez nos está obligando a no creer en la Justicia. Porque el órgano judicial que tiene la función de controlar a los jueces, no lo está haciendo y este anómalo funcionamiento de las altas autoridades del Poder Judicial, nos obliga a dejar de creer en la Justicia de este país.

Estamos viendo unas cosas que nos muestran fuertes sectores franquistas en el poder judicial y escasa defensa de los valores democráticos.

Una cruz muy grande

Es lo que tenemos lxs madrileñxs con estos gobernantes ultraderechistas.

Para los cristianos, la cruz es el símbolo de la pasión de Cristo. Tiene gracia que los dirigentes cristianos elijan como símbolo el instrumento con el que ajusticiaron a su ídolo. Podría ser una cuna sencilla o un pesebre, que dicen que es donde nació, para resaltar que nació de una familia humilde y llegó a ser Dios.

Una persona que dicen hizo muchos milagros para favorecer a la gente, pero en vez de homenajearlo por eso resaltan como lo mataron. ¡No nos importa cómo lo mataron! Nos importa que apoyaba a quienes lo necesitaban.

Para los ateos, la cruz es simplemente un instrumento de tortura y muerte.

¿Por qué la Iglesia la usa como signo de poder? Está en los bastones de mando de sus dirigentes: Obispos y otros. ¿Es una amenaza?

En una plaza de Madrid el Alcalde va a instalar una.

El Papa – Rey

Hace unos días nos ha visitado el Jefe del Estado Vaticano, una dictadura como tantas otras de este mundo. La diferencia es que viene a “aconsejarnos” con la “autoridad” del origen divino de su discurso, una cosa un poco llamativa en estos tiempos en que, desde el siglo XIX se defiende el pensamiento científico y por lo que parece, muchas no se han enterado.

Que se le escuche con respeto e incluso con admiración indica la incultura, la ignorancia histórica sobre los crímenes cometidos y/o apoyados por ese Estado en su milenaria historia y el poder que sigue ostentando su “Protectora”: “la derechona internacional” (en tiempos denominada fascismo o similar) en sus diversas formas de manifestarse: dictadura, religión, etc.

Que la institución estatal que representa la Democracia y los Derechos Humanos le acoja y difunda su mensaje de “mandato divino”, disfrazado de buenas intenciones (pocas veces cumplidas), induce a dudar de la credibilidad que merece nuestra institución española.

Y, lamentablemente, en tiempos supuestamente democráticos, la triste y vergonzosa vigencia de la expresión tradicional: “El que manda, manda”.

De esto habla Ander Gutiérrez-Solana (profesor de Derecho Internacional Público (UPV/EHU) enUn Papa en el Congreso, la anomalía de un Estado que no sabe ser aconfesional en La Marea 9 de junio de 2026.