La dictadora madrileña se opone a que se denomine “Lugar de memoria democrática” el palacio que ocupa temporalmente por su trabajo. Pero ese lugar guarda mucha historia y dolor en la lucha por la democracia.
Conocemos la alergia de la presidenta a todo lo que huela a democracia, salvo que se trate de cañas y tapas pero, los que tenemos una edad, conocemos el peligro que menciona el dicho de que el pueblo que desconoce su historia está condenado a repetirla.
Los que nos hospedamos en el sótano y los que fueron torturados en los pisos superiores tenemos derecho a que perdure esa historia, a que no se oculten los crímenes del franquismo como quiere la presidenta. Para que no vuelvan a ocurrir.