“Ningún instituto cuenta con su plantilla completa y en algunos casos más del 50% de los puestos del PAS [personal de administración y servicios] están sin cubrir”. Así empieza el artículo de elDiario.es de hoy dedicado al caos de la Educación Pública que promueve la Presidenta de la Comunidad de Madrid.
Que la Presidenta esté destruyendo de esta forma el sistema educativo público, para que las empresas privadas consigan mayores beneficios, es un atentado contra la economía de la mayoría de la población madrileña, porque lo que intenta es desacreditar la Educación Pública (que es la que mejor funciona) para favorecer la educación “de pago”, la de las empresas de las Órdenes Religiosas y otras de capital privado.
Se está cargando la educación básica gratuita para favorecer los ingresos de las empresas privadas (religiosas o no).
Los ricos pueden elegir lo que les guste, los demás tendrán una enseñanza de mala calidad. La clase dominante tiene aquí una gran defensora, pero de Democracia nada: así funciona la dictadura de los ricos.
Es increíble la desfachatez de esta presidenta, pero más increíble parece que, en una Democracia, se le consienta. La oposición brilla por su ausencia (esta democracia parece no funcionar).