De las tres superpotencias mundiales (se quiera reconocer o no) ninguna es democrática. Decir que USA es la cuna de la democracia o cosas así, sólo lo hacen los periodistas bien pagados y muchos ignorantes que no han estudiado mucha Historia y, quizá por tener las gafas mal graduadas, no percibieron que Trump y Biden, que fueron los dos únicos candidatos reales a la presidencia, fueron elegidos por los grandes “donantes” o compradores de candidatos.
Echar la culpa a los votantes, es ocultar la enorme capacidad de la “armada mediática” para crear la opinión que les interesa a los que mandan.
Que de las tres superpotencias mundiales EEUU es la más agresiva tampoco se debería dudar, aunque la “opinión publicada” la defienda con gran esmero (económico, por supuesto). Vietnam, Iraq, Siria, Palestina … lo pueden asegurar.
Que la “armada mediática” defienda el liderazgo mundial USA, parece lógico ya que “quien paga, manda”.
En este contexto, la jugada de Pedro Sánchez de buscar pactos con China (la mayor potencia comercial), no deja de ser lógica y además valiente porque ante el auge de la extrema derecha y la falta de liderazgo europea, las críticas de la derecha van a tratar de hacerle daño.
China es un país muy grande y nunca ha tenido veleidades violentas. Es cierto que, en este momento, gran parte de Sudamérica y África dependen económica de ella, pero por la vía económica no por la violencia. No necesita temer el mayor ejército del mundo. Y tampoco líderes delincuentes como tienen otros.
Que España sea la primera nación europea que trate de tener relaciones económicas con China, cuando hay otras que tienen allí sus propias industrias y no se atreven a reconocerlo, es para felicitar a Sánchez y empezar a verlo como líder europeo.
Estoy en total desacuerdo con muchas políticas del PSOE, pero reconozco este éxito de su líder.