¿Por qué se matan los norteamericanos? Lo que no dicen los medios

Los Estados Unidos de América (USA) se crean a partir de la declaración de independencia de 13 colonias británicas asentadas en la costa atlántica, el 4 de julio de 1776. A partir de ahí, durante los siglos XVIII y XIX, realizan “la marcha hacia el Oeste” erradicando a la población indígena (los Indios) para apoderarse de sus tierras. Esta etapa es muy conocida por uno de los principales géneros cinematográficos, el Western, con el que Hollywood trata de justificar este genocidio, como una autodefensa de los blancos y su necesidad de portar armas.

En los años 20 del siglo XX, asume el protagonismo la ciudad de Chicago en la que bandas de individuos armados imponen su “Ley” para dominar en los negocios. Esto se cuenta en el cine y la novela negra, con cierta crítica social.

En los años 50, en la Universidad de la misma ciudad, se diseña un plan para eliminar el Estado porque, según ellos, el Mercado se basta para administrar la sociedad. Ahora, aparentemente, ya no son las armas las que se imponen a las leyes, sino la economía: las leyes del Mercado. Claro que el primer ensayo de estas nuevas teorías se realiza en Chile, con el golpe de Estado militar de Pinochet, con lo que realmente se ve que son las armas las que mandan.

Las nuevas teorías de Chicago –el Neoliberalismo- se «adoptan» en gran parte del mundo apoyadas en los dólares y en el enorme aparato “defensivo” que construye USA y que supone más de la mitad del gasto mundial en armamento, apoyado en más de 800 bases militares, repartidas por todo el mundo, para imponer su orden mundial.

Las teorías neoliberales de debilitar el Estado (comprando el poder político por corrupción y el poder informativo para convertirlo en propaganda), ha sido en USA donde más daño han hecho, generando una enorme desigualdad social, con la reducción al mínimo de los servicios sociales (Sanidad, Educación, cuidados …) y la toma del poder (no del gobierno) por parte de las grandes corporaciones.

La mayor de ellas, “el complejo industrial-militar”, que ya denunció en 1960 el Presidente General Eisenhower en el discurso de despedida de su mandato, como un peligro para la Democracia. Estamos viendo, que también es un peligro para la Vida y la salud mental, porque la frustración que generan la desigualdad y la injusticia han convertido el “Sueño Americano” en una pesadilla y como ese complejo industrial ha impuesto la “Libertad de portar armas” (muy importante para su negocio), nadie se puede enfrentar a la Libertad, aunque parece que hay una mayoría de habitantes que preferirían un mayor control de las ventas. El hecho es que hay 120 armas por cada 100 habitantes.

De esto habla el actual presidente Biden, ante el aumento de los tiroteos indiscriminados, cuando dice: “Como nación, tenemos que preguntarnos: ¿cuándo, en nombre de Dios, vamos a enfrentarnos al lobby de las armas? ¿Cuándo, en nombre de Dios, vamos a hacer lo que todos sabemos en nuestras entrañas que hay que hacer?».

Que el Presidente de la primera potencia mundial pida ayuda a Dios, porque no se atreve a hacer lo que debe, ya muestra su ineptitud, y sabe que no encontrará otros aliados porque los gobernantes tienen el gobierno, pero no el poder, y que muchos de sus compañeros congresistas y senadores, si vistieran chándal deportivo con las pegatinas de sus “patrocinadores” irían más adornados que los campeones de Formula 1.

Y lo siguen llamando Democracia. No lo entiendo. Mejor Dolarcracia ¿no?

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