¿Qué teme El País?

En el siglo XXI, la manipulación mediática utiliza múltiples recursos y uno de ellos es hacer notar (¿denunciar?), cosas que no quiere que se le escapen a sus lectores.

Hace tres días, El País (Miguel González), titulaba: Iglesias estará en la comisión que controla el CNI y tendrá acceso a los secretos de Estado”. Que un diario de su “categoría”, se alarme porque un vicepresidente del gobierno legal y constitucional, se entere de los secretos de Estado es alarmante para muchos españoles, porque indica que su posición es que los que no son de su secta económica no deben enterarse de algunas cosas.

Sabemos que hay muchas cosas que nos oculta El País. En el libro, recientemente publicado, de Carlos S. Mato “919 días ¡si se podía!”, figuran las sorpresas desagradables que se encontró el responsable de Área de Economía y Hacienda, en los cajones de su despacho que antes habían “ocupado” Gallardón y Botella. El País no había mencionado, en su momento, la mayor parte de ellos y, hoy mismo, publica “escándalos políticos y económicos”, después de que los pone en evidencia un diario mucho menos poderoso y escaso de medios como es diario.es.

Esta estrategia es vieja, la lleva utilizando desde el principio. Los eventos relacionados con el Gal (años 80), los sacaban a la luz Diario 16 y, tras su desaparición, El Mundo y días más tarde, cuando ya se sabían, los publicaba El País.

Esa es la política informativa de El País, defender los intereses de sus accionistas, lo malo es que no podemos saber lo que quiere ocultar.

Enterarse de lo que pasa en el CNI no es fácil ni para los que allí trabajan. Está publicada la sorpresa del entonces capitán Camacho, responsable de Seguridad del CESID, (Jesús Palacios. “23F: el golpe del CESID” Ed. Planeta, 2001), en la tarde del 23-F, cuando por la radio de su despacho se entera de los “incidentes” del Congreso, va para allá para ver que pasa y se encuentra a compañeros suyos coordinando la operación, y de la desazón y el miedo cuando su superior le niega lo que ha visto.

Estamos viendo las dificultades para limpiar las cloacas policiales. Que El País apueste por mantener las áreas más oscuras de la política y la economía, es una muestra más de que la prensa no es lo que creímos. Y la democracia tampoco.

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