Almeida no es estúpido

Ahí Javier Bardem se equivocó. Lleva mucho tiempo viviendo fuera y no es raro que errara en su juicio.

Como miembro importante del único partido político español inculpado de corrupción por la justicia, Almeida es colaborador necesario de tal delito. Las bases del partido pueden no ser culpables pero los notables son corresponsables y no debieran quedar impunes.

Su actividad política de oposición al gobierno de Manuela Carmena, fue irresponsable y partidista y su llegada al gobierno del Ayuntamiento una sucesión de errores, que luego fue tratando de corregir, que retratan a un político ambicioso y mediocre. Que después de llegar al cargo prometiendo derogar Madrid Central y ahora, en plena Cumbre Climática, diga que gracias a él funciona es un claro ejemplo de oportunismo y cinismo político.

En un régimen del 78 que agoniza por unas instituciones sin ninguna credibilidad y un sistema electoral trucado, que el partido más corrupto quiere trucar aún más, este Alcalde de Madrid no merece ningún respeto porque muchos madrileños no le reconocemos como tal, porque está tratando de limitar la participación política de los vecinos y sus decisiones van en contra de la mayoría. No nos representa.

El partido más afectado de corrupción de este país, en una democracia habría sido suspendido en sus funciones, pero este simulacro de democracia que padecemos lo admite todo. La única frase creíble que he leído de la Señora de las Ranas, en un momento de sinceridad, es que la corrupción es intrínseca al sistema y en Chile, donde Pinochet inauguró el sistema político-económico neoliberal, las protestas de los chilenos nos están mostrando que el cambio climático no se puede parar sin cambiar el sistema económico que lo produce. Tampoco la injusticia del aumento de la desigualdad y la pobreza.

Almeida es un gobernante que sirve a los intereses de las grandes corporaciones, pronto veremos como vuelve a crecer la deuda del Ayuntamiento de Madrid. Es un * , pero decir que es un estúpido no es acertado, es quedarse muy corto.

* Que cada lector ponga el insulto que le parezca más adecuado.