Carmena-Errejón: Un pan como unas hostias

Se sabe que las políticas personalistas no son democráticas, ni son de izquierda. Son individualistas, pueden ser competitivas y, por tanto, de derechas.

El viaje al centro-¿derecha? de estos dos políticos “progresistas” y “transversales” (¿lo que antes se decía “interclasistas”?), ha tenido como consecuencia que la izquierda no se ha reconocido en ellos y huérfana de otras opciones reales ha elegido la abstención.

La candidatura de Carlos S. Mato, podía haber sido una opción, pero en una ciudad tan grande como Madrid, con todos los medios de propaganda en contra, con una candidatura precipitada por el descarte de Carmena y la desintegración de Podemos y con una carencia evidente de medios de propaganda, no fue posible. Hicimos lo que pudimos, pero, el sistema es poderoso y nos tocó volver a perder.

En consecuencia, ya estamos otra vez en manos de la derecha, la banca y las grandes constructoras, que nos volverán a robar como es su costumbre.

No es verdad que no se pueda hacer otra política, es que la opción Carmena-Errejón era la de siempre y, por tanto, no nos vale.

Tras este enorme fracaso, Izquierda Unida y la Izquierda en general deberíamos replantearnos muchas cosas. Tenemos cuatro años para repensar y actuar en consecuencia.

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