Cuando desperté Franco todavía estaba allí

El régimen del 78 huele a podrido.

El Tribunal Supremo le da la razón a Utrera Molina (¿de qué me suena este apellido?) y consagra que el Dictador siga en su monumento rodeado de sus propias víctimas. Hasta que no dicte la resolución definitiva no se puede sacar al Dictador por si tal resolución le es favorable. Incomprensible: el TS tardará meses en decidir que, lo que todos tenemos claro, ellos lo vean así, y como sólo deben trabajar los años bisiestos tardan años en elaborar sus sentencias. ¿A qué se dedican el resto del tiempo? ¿Les pagamos todos los días?

La fiscalía confunde una protesta con una Golpe de Estado, generando una definición surrealista casualmente idéntica a la inventada por la derecha. Zaragoza viene a decir: un Golpe de Estado no tiene por qué parecer un Golpe de Estado. ¡Brillante!

Y, mientras tanto, un grupo de frailes presididos por un falangista comportándose como dueños de unas instalaciones, dignas de una película de miedo, que son del Patrimonio Nacional, es decir, nuestras, gracias a un acuerdo inconstitucional del gobierno de Suárez con la “Santa Sede” (manda huevos) firmado cuando decían que ya estábamos en democracia.

Buena la lió Sánchez. Pensó: en vez de derogar la Reforma Laboral y la Ley Mordaza, voy a cambiar la momia de sitio, a ver si con esto se distrae la izquierda y me toma por uno de los suyos.

Esto no es un sueño. Es una pesadilla. Y una vergüenza.

Nota.- Por lo visto, en el auto del Tribunal Supremo reconocen a Franco como Jefe de Estado desde el 1 de octubre de 1936, cuando el legítimo Jefe de Estado era Azaña. Un Tribunal Supremo que decide por unanimidad apuntarse al Golpe de Estado franquista se convierte constitucionalmente en ilegítimo

¿Qué país es este?

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