Sánchez y Borrell: NO en mi nombre

España busca una posición europea común para reconocer a Guaidó. Sánchez ya ha iniciado el camino para aceptar como presidente al líder opositor”. Con este titular y una foto del presidente español con varios presidentes latinoamericanos derechistas en Davos, defendía ayer El País sus posiciones de defensa del intento de golpe de estado en Venezuela. Por cierto, este diario de referencia, antes de la rueda de prensa de hoy, adelantaba que Sánchez reconocería al golpista. No ha sido así, pero no se equivocó mucho.

El tandem Sánchez-Borrell está manifestando una dependencia creciente de los intereses norteamericanos que parece que se ha acelerado en el Club de ricos de Davos. Como ha dicho Maduro, Pedro Sánchez está repitiendo el guión de José Mª Aznar en el fracasado golpe de estado contra Chávez.

Es posible que la larga mano de Felipe González haya hecho su labor para defender sus intereses económicos particulares. Esta claro que estas decisiones del gobierno defienden, no los intereses de las 200 empresas españolas en Venezuela, pero sí las de varias empresas del IBEX-35. También es posible que la participación de Sánchez en el Club de los ricos le haya movido a solidarizarse con ellos. Este chico aprende rápido. Esto facilitará su camino para llegar a ser uno de ellos.

Pero resulta decepcionante que un país “democrático” y defensor del Estado de Derecho, como nos repiten a diario políticos y medios de propaganda llegue a considerar admisible un intento de golpe de estado como el que estamos viendo.

Esta importante decisión de política internacional española debería ser debatida en el Congreso. Legitimar una acción imperialista por la que los EEUU tratan de hacerse con los recursos energéticos de los venezolanos va contra las leyes internacionales y es otra vergüenza para la ONU.

Es lamentable que el PSOE caiga en estas aberraciones criminales. Hay, por ahora, más de 20 muertos y los medios no dicen quién los ha causado lo que indica que quizá no sean culpa de Maduro sino del nuevo golpista.

Los militantes honrados de este partido, que los hay, deberían decir algo y los partidos de izquierda deberían pedir cuentas en el Congreso al gobierno por esta participación, por acción u omisión, en el golpe de estado, reclamar una mayor independencia del gobierno de la política norteamericana y, si fuera posible, salir de la OTAN sin que nos hagan otro golpe aquí; pero sobre todo exigir el cumplimiento real del derecho constitucional de los españoles a una información veraz.

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