Pantomima en el parlamento catalán

La votación en la que supuestamente se declaraba la independencia de Cataluña, ha sido un acto al margen de la racionalidad, de la Democracia, del Estado de Derecho y de casi todo.

Los promotores derechistas de la independencia han debido pensar que mejor ir a la cárcel por hacer teatro que por el 3%. Nadie debería de ir a la cárcel por hacer teatro, pero la justicia española (o, al menos, algunos jueces) parece que piensan que sí, ellos sabrán por qué.

A los españoles, esto no nos viene bien porque son hechos que no llevan a ninguna parte pero generan muchos conflictos.

Al PP, le viene de maravilla porque esta polvareda “legitima” de momento sus tropelías: ellos nos roban pero son unos patriotas. Han sido los coprotagonistas de esta historia y han puesto lo que han podido de su parte para conseguir llegar a esto. Si un sector del ejército hiciera un conato de golpe de Estado, sería lo más, porque les daría fuerzas para acabar con todos los procesos que tienen pendientes.

A Ciudadanos quizá también porque su estrategia es chupar rueda hasta que puedan adelantar al PP.

Al PSOE, por ahora le va bien porque mucho españolista les ve como suyos. Cuando se vayan aclarando las cosas y se vean las consecuencias de este desatino veremos qué pasa en las próximas elecciones.

Los medios de propaganda están haciendo el agosto (hasta aquí llega el cambio climático). Programas especiales con nuevos espacios de publicidad y, eso sí, alineados con el gobierno de España. Quizá siga cayendo su credibilidad pero como empresas capitalistas, lo importante es la rentabilidad inmediata. El derecho constitucional de los españoles a una información de calidad no va con ellos.

Los españoles y españolas que se preocupan por esto y llegan a pasarlo mal, deberían darse cuenta de que todo esto es puro teatro y que cuando termine el conflicto de Cataluña volveremos al terrorismo porque el régimen monárquico del 78 no puede sobrevivir sin enemigos mas o menos externos.

España es diferente, deben pensar los europeos. ¿Asombrados? Lo dudo.

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