La vena nazi de Rajoy

Hoy han enterrado en Paris, en el cementerio de las celebridades, en presencia de la alcaldesa de Paris y con representación de la Generalitat de Cataluña a Francesc Boix.

Este fotógrafo barcelonés, recluido en el campo de concentración de Mauthausen, con otros muchos españoles republicanos, consiguió robar y poner a salvo cientos de fotografías con las que pudieron ser acusados de crímenes contra la humanidad los jefes nazis en el proceso de Núremberg. Porque cuando acabó la segunda guerra mundial, nadie había sido nazi, hasta que él consiguió presentar las fotos. Una obra de teatro (El triángulo azul, de Mariano Llorente y Laila Ripoll, texto editado por el Centro Dramático Nacional), cuenta su estancia en Mauthausen.

Acabada la guerra, trabajó en París como reportero para varios medios, pero no pudo superar las secuelas de sus presidios y falleció en 1951 a los 30 años, siendo enterrado en un cementerio parisino.

Las autoridades francesas han considerado que le debían un homenaje y hoy lo han enterrado en el famoso cementerio del Père Lachaise junto a otros héroes, artistas, científicos, etc.

Casualmente, hoy estaba Rajoy en Paris, visitando al nuevo presidente pero ha tenido la desvergüenza de no participar en la ceremonia, a pesar de que hace quince días se aprobara en el Congreso que España enviara una representación institucional.

Ministros y altos cargos del PP suelen acudir a Roma cuando hay beatificaciones (seguramente para rezar por sus pecados contra algunos mandamientos), pero en este acto de reivindicación democrática la representación oficial española ha estado formada (según Público.es) por el cónsul general y el consejero de Cultura de la embajada española.

El Presidente estaría leyendo el Marca. Corrupto, mentiroso, franquista y pelín nazi. Quizá aún nos quedan facetas por descubrir del responsable del partido más corrupto de esto que llaman democracia.

Qué le importan a Rajoy los defensores de la democracia. Él no ha sido nunca de esa secta.