Armas de desinformación masiva

Hace unos días publicaba Soledad Gallego-Díaz, una de las escasas columnistas dignas que quedan en El País, una acusación al gobierno y a la oposición de trivializar la información que dan a los ciudadanos, eligiendo temas de escasa relevancia, como los tuiteros, en vez de informar de temas fundamentales.

Tiene razón la periodista, pero ella forma parte de esa estrategia porque la información a los ciudadanos la monopolizan los grandes medios de comunicación y, en esta sociedad de capitalismo salvaje, son las mafias económicas y no los políticos quienes los manejan. En este caso, ve la paja en el ojo ajeno pero no ve la viga en el suyo.

Podríamos meter en el mismo paquete a sectores de la Justicia, especialmente algunos fiscales que, existiendo una falta clamorosa de personal y medios en la administración de justicia, se dedican a buscar pleitos de escaso interés, como en el caso de los chistes sobre Carrero, quizá para colapsar la justicia y que se retrasen hasta el infinito y prescriban los casos importantes de corrupción.

Hace muchos años que se definió la “agenda setting” como la estrategia mediática para señalar en cada momento los temas públicos de discusión y es obvio que esa “agenda” la manejan los dueños de los medios no los políticos.

No puede haber Democracia sin unos ciudadanos bien informados y esta carencia es por la que apuestan las mafias financieras para seguir fortaleciéndose impunemente.

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