La desvergüenza de Felipe González

No deberían extrañarnos las explicaciones y las posiciones del expresidente en relación con Venezuela, tan ajenas a la verdad y tan interesadas económicamente como lo fue su jefatura de gobierno en Epaña.

Los teleñecos de Canal Plus lo retrataban con una nariz de Pinocho por sus continuas mentiras y la corrupción de su gobierno terminó con un ministro y varios altos cargos en la cárcel y el director general de la Guardia Civil en busca y captura. Que el PP pueda superar estas marcas no le quita ningún mérito, porque él fue un pionero.

La alianza que fraguó con PRISA se sigue manteniendo y han sido capaces de decapitar a Pedro Sánchez porque hizo amagos de desviar al psoe de la ruta neoliberal en la que él lo había colocado.

Esa misma política es la que propugna en la Venezuela que trató de caminar hacia políticas más justas y que en compañía de PRISA y Aznar trata de llevar hacia el golpe de estado disfrazado de defensa de los derechos humanos y las libertades políticas.

A ninguno de este clan mafioso le hemos visto protestar por los presos políticos españoles, ni por los titiriteros y tuiteros acusados de desprecio a las víctimas del terrorismo, ahora que ETA ya no existe.

Él, como su padrino el expresidente venezolano que acabó exiliado en yanquilandia por delitos económicos, durante su mandato practicaron el crimen de estado y esto no puede ser compatible con la defensa de los derechos y las libertades.

Son los mayordomos de las mafias financieras y sus disfraces de defensores de las libertades son carnavalescos.

Los discursos de su compinche andaluz Heredia van en la misma dirección y da un poco de miedo y mucho asco ver en qué se ha convertido el PSOE.