La libertad de expresión otra vez ante la Justicia

Hace algunos meses unos titiriteros fueron enviados a la cárcel por un Sistema Judicial que no supo distinguir entre realidad y ficción.

Ahora, ese mismo Sistema Judicial, amenaza a una twittera por hacer chistes sobre el político y militar franquista Carrero Blanco. La Fiscalía pide dos años y seis meses de cárcel para Casandra acusándola de “humillación a las víctimas del terrorismo”.

Carrero Blanco, como alto responsable del régimen franquista, fue mucho más verdugo que víctima y la defensa de su memoria por parte de este Sistema Judicial choca con la ceguera que le impide cumplir su obligación de hacer respetar las leyes.

Nueve años después de la aprobación de la Ley de Memoria Histórica, en Santoña (Cantabria) el soberbio monumento a Carrero Blanco aún destaca por encima del más humilde dedicado al navegante y cartógrafo Juan de la Cosa, que participó en los primeros siete viajes que se hicieron a América y dibujó el mapa más antiguo que se conoce del continente americano.

Cuando torturadores franquistas y grandes delincuentes económicos, reclamados por la Justicia, andan tranquilos por la calle y miles de españoles siguen enterrados en las cunetas, que un fiscal pretenda hacer caer el peso de la Ley sobre una estudiante de 21 años por hacer chistes, sobre un dictador asesinado hace 43 años, es una prueba evidente de que este sistema no es justo ni eficaz.

Y lo estamos pagando con nuestros impuestos los que más lo sufrimos.

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