Un ministro de ficción

Un ministro que tiene un ángel que se llama Marcelo y le ayuda a aparcar (esto parece inofensivo pero quizá le ayuda a más cosas que no nos cuentan), que se dedica a interpretar la legislación internacional y, quizá con el asesoramiento del ángel, ordena “devoluciones en caliente” en las vallas de Ceuta y Melilla; que se dedica, quizá por el mismo consejero, a conceder medallas policiales a las vírgenes (¿les preguntará antes si las quieren?) y que detiene a dos titiriteros y les incluye en la cárcel en el Fichero de Internos de Especial Seguimiento (FIES) como presos muy peligrosos, no puede estar bien de la cabeza.

Vale que sea un ministro en funciones, pero es el que se encarga de nuestra seguridad y no parece nada fiable. Si no tiene el Sentido Común que tanto valora el Presidente en Funciones ¿por qué le mantiene? ¿Están todos locos?

Y ¿Quién nos defiende a nosotros? Porque la Justicia se ha tomado en serio lo del FIES de los titiriteros.

Puede que haya mucho Sentido Común (que es la lógica del pensamiento dominante), pero cordura muy poca y la democracia huyó. No me extraña.

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