Intoxicación judicial

Nuestra modélica transición no se ha caracterizado por la democratización de la Justicia, ni siquiera por darle los medios necesarios para que ejerza sus funciones. La UCD protegió las bandas fascistas que cometieron crímenes como el de los abogados de Atocha y el bipartidismo PSOE-PP escatimó recursos para modernizar su funcionamiento y para dotarla del personal necesario. Una justicia de calidad no hubiese permitido la generalizada corrupción actual.

Cuarenta años de democracia no han bastado para hacer desaparecer la corrupción policial. La Secretaria de Estado de Interior, la cúpula de la Policía y el sindicato ultraderechista Manos Limpias, con la colaboración de “periodistas” como Eduardo Inda siguen haciendo campañas contra partidos democráticos como Podemos para defender intereses bastardos con el dinero de los que tributamos.

Público.es lo publicaba ayer: La Audiencia de Madrid tumba las bases de la campaña mediática contra Podemos”. Ahí detalla la creación de campañas mediáticas (Inda), basadas en falsos informes policiales (cúpula policial), que acaban en los tribunales (Manos Limpias) y que estos desestiman.

Quizá se trate sólo de dar trabajo a los jueces para que se vayan amontonando los procesos por corrupción sin resolver pero, de paso, desacreditan a un partido legal que pone en peligro sus intereses. Y que conste que nos es el partido al que voto, pero pienso que esto se soluciona con más Democracia.

Un ministro de interior que desafía la legalidad internacional en las vallas de Ceuta y Melilla, que tolera informes parapoliciales y que tiene un ángel que sólo le sirve para aparcar, hace tiempo que debería haber dimitido. Pero hay “gobierno en funciones” para rato, eso también cuenta, mientras PSOE y Ciudadanos hacen campaña preelectoral. La política de los corruptos sigue ganando. No nos extrañe que el gobierno proteja a Martín Villa y Billy el Niño, reclamados por la justicia argentina.

Las instituciones no nos representan y esto sólo se podrá cambiar en la calle.

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