Los perros de la prensa

“Los medios de comunicación españoles acaban de ser distinguidos por el prestigioso Instituto Reuters de la Universidad de Oxford como los segundos menos fiables del mundo y, desde luego, como los menos fiables informativamente de Europa para su propia opinión pública.” (Cuando los fuertes ya no son capaces de hacer cuanto pueden y los débiles ya no quieren sufrir cuanto deben.” Domènech, G. Buster, Daniel Raventós. Sin Permiso)

Desde la última invasión de Iraq no se recuerdan campañas de intoxicación mediática como las actuales de los medios españoles sobre Grecia y el Ayuntamiento de Madrid.

El Ayuntamiento de Madrid ha creado una web para desmentir las informaciones de los medios que considere que no se ajustan a sus declaraciones oficiales y los medios han sacado los colmillos, también la portavoz del Comité Electoral del PSOE, han hablado de censura y han acusado al Ayuntamiento de querer imponer el pensamiento único.

Es inaudito que los medios que han impuesto el discurso único, nieguen el derecho de una administración pública a tener sus propios órganos de comunicación y a elaborar su propio discurso, como hace el editorial de El País de hoy. Cuando se defiende la libertad de expresión, parece que sólo es para las empresas privadas. Los demás mudos. A esto estamos llegando con el totalitarismo económico.

Está claro que la campaña viene de más arriba, de los dueños de los medios: bancos, fondos buitre, grandes constructoras, etc. que ven peligrar sus negocietes con Gallardón y Botella e intentan, como en Grecia, hacer fracasar a este gobierno para seguir robando de lo público. Lo del PSOE deberían explicarlo, ¿por qué está colaborando contra Grecia? y ¿por qué ahora atacan al gobierno municipal? que se vieron obligados a apoyar para la investidura cuando no se sintieron capaces de justificar su apoyo a Esperanza Aguirre.

Lo malo es que con los medios en manos de los bancos y otras mafias financieras ya casi no quedan periodistas, los que tenía vergüenza profesional ya se han ido y han dejado paso a becarios y tertulianos dispuestos a ejercer de perros: la voz de su amo.

 

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