Calor barato

En España ya mata cualquiera, en total impunidad ¡claro!. Ya no son sólo los recortes sanitarios que permiten que mueran diariamente doce personas por no tener acceso al “caro” medicamento necesario. Últimamente está surgiendo otro asesino simbólico el “calor barato” como lo denominan los medios de propaganda (antes comunicación).

Las víctimas son personas de escasa capacidad adquisitiva o en riesgo de exclusión, que al no tener recursos para utilizar el “calor caro” que nos proporcionan las empresas energéticas a precio de caviar, como dice Millás, utilizan otro tipo de “calor” que les acaba produciendo la muerte.

Esto que llaman crisis y que es realmente una estafa ha hecho aumentar el número de suicidios y es probable que en estos siete años haya descendido la esperanza de vida. Todo porque la corrupción de diversos gobiernos ha impuesto la privatización de servicios básicos para ponerlos al servicio del negocio de las grandes empresas y las mafias financieras.

Que los organismos municipales y regionales de Madrid, que se ocupan de proporcionar vivienda digna a las personas sin recursos económicos, hayan vendido bloques enteros, con sus inquilinos dentro, a fondos buitre que ahora se están deshaciendo de ellos, gracias a una Ley que facilita los desahucios y ha sido impugnada por el tribunal de Luxemburgo, es una muestra más de la corrupción y saqueo público de los bienes públicos.

Esto es un terrorismo económico y social porque produce muchas muertes en España.

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