En el último dominical de El País, J. J. Millás presenta un magnífico reportaje sobre el estado indio de Cachemira donde se habla de asesinatos, secuestros, paramilitares, etc. Cuando interroga a un ciudadano sobre por qué estos crímenes no aparecen en los medios, éste le responde que en el extranjero se contempla a la India como un país democrático.
Hay que felicitar a El País por publicar esta visión de la india tan lejos de Bollywood, pero también le podríamos preguntar porqué tiene tan abandonados tantos países africanos y asiáticos donde ocurren hechos similares mientras se ceba, día tras día, con informaciones tendenciosas sobre su propio y creciente eje del mal (Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador …).