Lleva miles de años la paleolítica COE pidiendo moderación salarial y reforma del mercado laboral. En las páginas salmón de El País de hoy se mencionan las cinco reformas ejecutadas por distintos gobiernos desde la promulgación del Estatutos de los Trabajadores. La segunda, en 1995 abrió la puerta a las empresas de Trabajo Temporal y las tres restantes se han hecho teóricamente para tratar de disminuir la precariedad laboral, cosa que no se ha conseguido.
No hace falta ser catedrático de Economía ni Gobernador del Banco de España para saber que el mercado se rige por la oferta y la demanda, y que para que haya demanda, es decir para que la gente compre tiene que tener dinero (parece que el recurso al crédito es una vía agotada) y en España, la crisis actual, es en gran medida de consumo.
Las últimas reformas laborales han demostrado en la práctica que abaratar el despido no incentiva la creación de puestos de trabajo, porque la precariedad sigue dominando nuestro mercado laboral. Además, en nuestro país, en los últimos años, la productividad ha aumentado y la masa salarial ha disminuido.
Si después de todo esto el Gobernador del Banco de España sigue repitiendo como un loro las demandas de los empresarios ¿de quién es independiente el llamado Banco de España?, ¿Por qué lo llaman Banco de España?, ¿es que, como la Reserva Federal de EEUU, es ya una entidad privada?
Resulta indecente que, en una crisis originada en el mundo financiero, este Gobernador nombrado por el Presidente del Gobierno, proponga soluciones que, como muchas otras veces, coinciden con las de las grandes empresas y el principal partido de la oposición y que van en contra de los consumidores, es decir, la mayoría de la población española. Y resulta difícil de entender que aún siga en su puesto.