Algo de mi quedó en Collioure

EL CRIMEN
Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
… Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!…

Hoy hace 70 años que murió de pena D. Antonio. En su bolsillo un trozo de papel y un verso escrito a lápiz: “Estos días azules y este sol de la infancia”. Algo perdimos para siempre. Su tumba en Collioure es un hito en nuestra memoria.

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