Archivo para Diciembre 2008

¡No digamos que es una pena! ¡Digamos que es una vergüenza! (B. Brecht)

En “Terror y miseria del Tercer Reich” una de sus protagonistas se lamenta de que tiene que huir de su pais por ser judia. Los tiempos han cambiado. Las victimas de ayer o, mas bien, los que explotan el recuerdo de las victimas de ayer, son hoy los asesinos que han bombardeado Gaza conculcando las leyes internacionales y los mandatos de la ONU.

¿Cuándo se va a incluir a Israel en la lista de estados terroristas? ¿Para qué sirve la ONU? ¿Para qué sirve la Unión Europea? Todos se esconden debajo de la bota agujereada del primo de zumosol. Si Obama no corrige esto en cuanto llegue al gobierno perderá toda credibilidad y si la Unión Europea, que no tuvo problemas para contribuir al aislamiento de Cuba en defensa de las “libertades”, no toma medidas contra la politica genocida de Israel, que tanto dolor y muerte esta causando, que me den un carnet de europeo para romperlo.

En días como hoy no espero gran cosa del gobierno de España, no me siento orgulloso de ser español y muchas veces me avergüenzo de ser humano.

¿Ha enloquecido Soledad o es víctima de la PRISA?

Soledad Gallego Díaz, inteligente y experimentada periodista habitualmente lúcida en sus análisis políticos, se hace eco en su columna “Punto de observación” (El País 7/12/08) de un debate lanzado esta semana en Gran Bretaña. En él se plantea que la izquierda no ha sido capaz de plantar cara a los desmanes del sistema en el terreno de los Derechos Humanos o la especulación económica. La izquierda para ella, en este caso, es el partido Laborista que ha cobijado dichos desmanes.
Pero ¿desde cuando es izquierda el Partido Laborista? Si ha sido el mayor apoyo recibido por Bush desde Europa (foto de las Azores incluída) en su política “neocon”. Los medios de comunicación tienen grandes archivos pero poca memoria. Hace ya muchos años que en dicho partido se inauguró la Tercera Vía, ese ente abstracto que permite convertir la izquierda en derecha sin que los medios de comunicación se den cuenta, porque los ciudadanos si que lo han apreciado, por algo va de culo el laborismo, y sus militantes, también por eso, están al borde de la escisión.
La columnista se pregunta para qué sirve la izquierda si no ha sido capaz de defender los derechos humanos, ni encarcelar a los especuladores, ni reglamentar los mercados. Esta señora ha olvidado que la izquierda no gobierna, aunque cierta izquierda forme parte del sistema. ¿Será capaz de preguntarse para qué sirve la policía española si no es capaz de acabar con ETA o con los delitos de este país?
Llamar izquierda a una parte de la derecha y culparla de ser incapaz de impedir los desmanes de la derecha es una de las grandes mentiras con que los medios de comunicación construyen su versión interesada de la realidad.
Preguntarse para qué sirve la izquierda sólo se puede hacer desde la derecha. La verdadera izquierda siempre ha sabido para qué sirve la izquierda y, por supuesto, a quién sirve la derecha.

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